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Alessa, la musa de las Ángeles de Charlie 632953480 experiencias

Lengua Viperina

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25 May 2020
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Lifescorts.com
A consecuencia de la cuarentena llevaba sin tener placer desde principio de marzo (algún escarceo he tenido con mi amiga Ale-manita).
Ayer por fin pude ver a Alessa, iba nervioso, sin saber cómo actuar, pero fue todo fácil, lo tienen todo muy organizado, el loft es un espacio amplio cómodo, limpio y precioso, me encanta siguiendo sus órdenes, en la entrada, me quité los zapatos, la ropa, me dio una mascarilla y unos guantes me desinfecté y lo primero la ducha de rigor (eché de menos que me aseara como hace habitualmente, dichoso Covid).
Después me tumbé y empezó a acariciarme con plumas y pasar sus cadenitas por mi cuerpo a continuación se puso aceite en sus manos enguantadas, fue una sensación muy agradable, además se sentó en mi culito y sentir el calor de su cuerpo me puso a mil, luego me dio la vuelta y de nuevo se sentó encima de mí, en ese momento ya no me importaba tener la mascarilla y disfrutaba a tope puso el recipiente del aceite en mi pecho y empezó a embadurnarse los pechos y mi cuerpo, así que metí las manos en el aceite y empecé a acariciar sus pechos empezó a masturbarme despacio, muy despacio subió el ritmo, ahí me corrí como un bendito, después de limpiarme me dio un masaje en la espalda y a continuación me dio una bata y preparó café, estuvimos charlando un buen rato (contraté dos horas, aunque se alargó un poco más) cuando me levanté para irme a asear, la vi con las piernas abiertas y viendo su coñito, el amigo de empalmó sonrió pícara y mientras se acariciaba sentada me masturbé mirándola, hay muchas formas de disfrutar sin follar además la sensualidad de Alessa me vuelve loco.
 

Willshake

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Ahora que parece, que ya podemos ir volviendo a la normalidad y después de más de 80 días de confinamiento, me decido a visitar de nuevo a la sin par Alessa. He visto en sus hilos que además están teniendo en los Ángeles de Charlie, una forma muy cuidada y cuidadosa de volver a la normalidad y finalmente por eso decido. Me da un poco de reparo volver a lo habitual, pero me siento seguro. Además esa nueva experiencia, irrepetible hay que probarla sin duda.

Entonces me pongo en manos de un ángel y después de cerrar mi cita, el día indicado voy para allá. La sensación de excitación que curiosamente reaparece en mí ese día, se va agigantando según se acerca el momento de la cita. Hacía ya tiempo que esa excitación por la expectativa había disminuido; así que le doy la bienvenida con agrado. Para cuando Alessa me abre la puerta y comienza con su “gestión preventiva”, sólo puedo sentir el morbazo que me da esa situación. Después del paso por la ducha, me tumba y me da un masaje en el que entre la excitación que traigo y el morbo que me ha generado, tengo ya un empalme tremendo. Al darme la vuelta, los dos con mascarillas y guantes, no sólo es ella la que me acaricia. Nos metemos mano mutuamente, ayudados por el aceite. Incrementando su ritmo, hace que me corra de una forma salvaje.

El resto, hasta que me fui, nos pertenece sólo a los dos.

Para finalizar, sólo os diré que fue una sensación única y excepcional.
 

Donmorbo

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Nombre: Alessa.
Contacto: 632953480 WhatsApp con Sara.
• Hilo profesionales: https://esaschicas.com/temas/alessa-la-psicomasajista-632953480.14855/
• Fecha: Uno de estos días.
• Lugar: Loft en Hortaleza. Aparcamiento privado.
• Instalaciones (9): Habitación bastante amplia con baño dentro de la propia habitación. Con una zona donde recibe al "cliente" a modo de despacho, donde se incluye zona de protocolo Covid y una zona donde realizar el “tratamiento” con cama amplia y zona donde vestirse y desvestirse cómodamente con varios espejos donde verse.
• Actitud: (9) Se preocupa porque el encuentro sea lo más agradable posible y lo consigue. En este sentido, Alessa es sensacional.
• Conversación (9): La que surja. Buena y fluida, muy empática.
• Físico (8): Alessa medirá en torno al 1,70. Blanquita de piel. Tiene el pelo rubio y algo ondulado. Es de complexión normal, buen culo, cintura marcada y pecho operado pero que, salvo por lo redondos que son, por su tacto no se diría que fueran tuneados, tienen un tacto muy natural y con unos pezones que invitan a ser devorados. Cara normal, no es ningún bellezón. Todo tal y como veis en sus fotos.

Servicio (8): En las manos de un Ángel. Tarifa 50 € una hora.

Técnicas:

Masaje (9):
Masaje de manos descontracturante y relajante, masaje de zonas erógenas y masaje cuerpo a cuerpo utilizando magistralmente sus glúteos, sexo y pechos, con aceite templado y mucho morbo.
• Francés: En esta Fase no. Esperemos que más adelante.
• Forniqueo: No.
• Griego: No.


Relato

Después de tanto confinamiento durante el que fui siguiendo su hilo y haber chateado con ella en varias ocasiones, (cosa que se agradece en la situación que hemos pasado, donde ella ha querido mantener vivo el interés y ofrecer de una manera desinteresada su tiempo y energías regalándonos sus palabras y fotografías), me decidí a conocerla. Tras su anuncio de vuelta al trabajo decidí que era el momento. Con las dudas con el protocolo aplicable en esta nueva vuelta con motivo del dichoso virus, decidí esperar una semanita para que todo fuera ajustándose a la nueva situación y por otra parte mentalizarme yo de las restricciones del momento.

Llegué a la hora convenida, después de haber intercambiado con ella varios mensajes sobre cuestiones del servicio, concreté la cita con Sara, quien a través de WhatsApp me informó de cómo llegar, incluyendo reportaje fotográfico del lugar.

Aparcado el coche (la puerta queda enfrente de la plaza de garaje) y me abre un ángel enmascarado vestido de rojo (con aureola y todo). Era ella, Alessa.

Me invitó a pasar, protocolo de desinfección (lavado de manos con gel hidroalcohólico, cambio de la mascarilla que llevaba por una nueva, retirada de los zapatos y cambio por unas zapatillas desechables, mientras charlábamos). Luego me ofreció bebida y ella se sentó en una mesa de despacho y yo en el sillón. Separados como estábamos más de 2 metros, nos quitamos las mascarillas para conocernos mejor y poder hablar libremente, y por supuesto poder tomarme el refresco. Charla que duró aproximadamente 15 minutos. Una conversación muy tranquila, ahondado el conocimiento mutuo y preparando el terreno para lo que vendría después. Alessa es muy agradable y es una persona con la que te sientes a gusto desde el primer momento, ya que es muy atenta hasta en el más mínimo detalle.

Me conducen a la parte donde está la cama y donde realiza su “tratamiento”. En este sentido, nunca hay problema. Me desvisto, todo bien colocadito en un armario con espejos, de forma que mi ropa no enre en contacto con ninguna zona de la estancia. Ducha de rigor y pasamos a la parte más íntima. Ambos con mascarilla, por supuesto.

Alessa me invita a que le desabroche el vestido, se quita la poca ropa que lleva. Yo estaba detrás de ella y comienza contonearse y restregar su maravilloso culo contra mi entrepierna. Se humedece las manos en aceite templado y comienza a restregárselo por sus pechos, por su entrepierna y por la mía. Le quito las braguitas que aún llevaba puestas, restriego mi polla dura contra su culo mientras, desde atrás acaricio sus pecho. Nos damos la vuelta y le acaricio los pezones mientras le digo lo magníficos que son y lo mucho que me gustaría comérselos. Ella sigue cogiendo aceite y con ella se acaricia los pechos y me empieza a masturbar mientras nos miramos en el espejo. Ya un poco puestos a tono me invita a tumbarme en la cama.

Comienza el masaje. Primero de espaldas, primero un masaje con las manos a petición mía. Empieza recorriendo cada parte de mi espalda, glúteos, entrepierna hasta llegar a los pies, bien dado, en profundidad, con la presión justa y tocando las partes erógenas a su debido tiempo, sin prisas. Llega un momento que empieza con un masaje cuerpo a cuerpo, donde ella se desliza sobre tu cuerpo utilizando sus glúteos, pechos y coño. Es un auténtico gustazo sentir su culo resbalando por tu espalda, glúteos y piernas y el calor de su entrepierna mientras se desliza con su coñito por tus glúteos y piernas... Después media vuelta y mismo procedimiento. Sólo que ahora ya empieza la parte más erótica. Empieza con un masaje en la zona del pecho bajando hasta las ingles, donde empieza un masaje genital más intenso. Nos masturbamos mutuamente. Me pone el coño frente a mi cara; mientras yo la masturbo ella acaricia mis genitales. Finalmente, a petición suya, me pongo de pie al borde de la cama, ella de rodillas restriega mi polla por sus pechos, me pide que me folle sus pezones. Se la mete entre sus tetas regalándome una deliciosa cubana, me masturba con la mano derecha haciendo que mi glande roce con su pezón derecho; mientras con la izquierda recorre sabiamente mis testículos y mi ano hasta llevarme al éxtasis y hacer que me vacíe en sus pechos donde finalizo exhausto.

Ducha; me visto mientras charlamos, acabo mi refresco y continuamos con la charla en la zona del despacho, separados un par de metros y sin mascarillas. Una conversación muy íntima y sincera, cordial y casi como si nos conociéramos de mucho tiempo atrás. Me calzo, me ofrece una nueva mascarilla despedida sin besos ni abrazos por culpa del puto virus. Hasta la próxima y más contento que un niño con zapatos nuevos

Conclusiones

• ¿Repetir? Sí. En cuanto pueda ofrecer servicio de francés, que me quedé con ganas de probarlo.
• ¿Recomendable? Sí.
• Lo mejor: El carácter de Alessa, sus manos y su buen hacer para que disfrutes en todo momento, incluido el morbo y la tensión sexual.
• Lo peor: No incluye sexo en su carta de masajes.
• Valoración global de la experiencia: Notable Alto (8,5).
 

Marío69

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29 May 2020
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Primera cita después de reabrirse a la actividad este colectivo y de acuerdo a las normas y protocolos puestos en marcha para evitar contagios de Covid-19.

El nuevo local es espectacular, la comodidad de aparcar literalmente a la puerta del nido de Alessa en un parking privado y la espaciosidad y decoración de la parte de todo el local disponible sólo para Alessa lo hace único, aparte del baño tiene más de 50 metros cuadrados provistos de sillones, mesas, neverita, camilla y cama.

Alessa me recibió con un vestido blanco bastante escotado que dejaba ver parte del sujetador y lo que contenía, tacones y una sonrisa en sus ojos, la de los labios se suponía. Después de todo el protocolo de desinfección que incluye calzado, gel hidroalcohólico y mantenimiento de la mascarilla por parte de los dos, estuvimos un rato de charla uno frente al otro y de precalentamiento yo tras ella recorriendo su cuerpo con mis manos y rozando mi entrepierna con su culo que empujaba hacía mí mientras mis dos manos se encargaban de sus pechos, siempre con cuidado de no acercar demasiado las cabezas. Esto es lo más raro en el nuevo escenario al que nos obliga la pandemia, no poder usar la boca, ni siquiera acercar las caras. Pasé a la ducha solo donde me desprendí de mi mascarilla, toalla caliente para secarme y me coloqué una nueva mascarilla que me había proporcionado en una bolsa hermética.

Alessa ya se había quitado el vestido y me esperaba con el conjunto de braguita y sujetador que no duraron mucho sobre ella para quedarnos en igualdad de condiciones. Lo que más me costaba era mantener la cara lejos de la suya y de su cuerpo en general, no poder besar, lamer y mordisquear los pezones o el clítoris y labios vaginales, o no poder sentir su boca en mi pene y alrededores es un caro tributo a pagar para mantener al menos parte de la seguridad, pero aún así la larga hora que dedicamos a acariciarnos, explorarnos con las manos y masturbarnos mutuamente fue lo suficientemente gratificante para gozarlo plenamente y más después de el largo periodo de abstinencia. Si se asume la situación, se acomoda uno a ella y se exploran otras formas de practicar este bonito juego que es el sexo, se puede disfrutar mucho, solo hay que dejar volar la imaginación. En la cama uno al lado del otro, o uno sentado sobre el otro tocándonos y estimulándonos mutuamente pasamos un buen rato. Finalmente me corrí sobre sus senos, alternando sus manos y las mías en la labor.

Después Alessa se sentó en una silla mientras yo permanecía en la cama a más de 2 metros de distancia semirecostado, y ya sin mascarillas, mientras ella bebía agua y yo una cerveza que me había ofrecido estuvimos un buen rato en animada charla. Cuando salí a la calle me dí cuenta que habían pasado casi dos horas.
 

El_del_mazo

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Queridos compañeros, lectores y asiduos del foro, siento muchísimo no poder contribuir con mucho más a las experiencias con @Alessa pero... Sinceramente, no tengo palabras para describir cómo es estar con ella. Por favor, os lo pido por favor, no dudéis en reservar una hora, visitarla, conocerla y disfrutar. Perdón, que no lo he puesto bien: "¡¡¡Disfrutar!!!" (así, para que se entienda mejor...).

Sin duda alguna, la experiencia más perfecta que he tenido nunca. ¡Un saludo!
 
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Gratelo nuevoloquo
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