- Desde
- 9 Mar 2019
- Mensajes
- 513
- Puntuación de reacción
- 525
Nombre de guerra: Vanessa
Nacionalidad: Colmbiana.
Forma de Contacto: Whatsapp (602728839).
Hilo profesionales: No he visto.
Fecha aproximada: Abril 2026.
Lugar: Sus instalaciones (C/ Raimundo Fernández Villaverde 5x).
Instalaciones: Perfectas, discretas.
Higiene: Vanesa impoluta como siempre y aún así se duchó conmigo así que de 10.
Precio: 100€ 1h.
Edad: Veinti alguno (24 creo).
Cara: Muy guapa, la primera vez que la vi ya me sorprendió para muy bien.
Cuerpo: Mujerón, con curvas y dónde agarrarse. Mi cuerpo ideal.
Pecho: Simplemente ved la foto. No hace falta ni comentarlo. La Perfección en lo que a pecho se refiere.
Piercings y tattoos: Dos piercings que coronan los pezones de las dos obras de arte anteriormente mencionadas jajaja.
Defectos corporales: Ella, ninguno. Yo: me falta a mi una mano o dos más para poder sobar esos pechos como Dios manda.
Actitud: Perfecta. En mi favor decir que la primera vez tuve muy buen feeling con ella y se ha notado mucho.
Conversación: Muy buena, hablamos de mil cosas como si fuéramos follamigos de toda la vida.
Ósculos: Muchos, muy buenos y en mi caso con leng. Morr. GFE vaya. Lo dicho, el feeling ayuda mucho en estos menesteres.
Fuma: No.
Masaje francés: Muy vicioso, con mucha baba y miradas muy traviesas desde abajo.
Masaje completo: Perfecto. Tenerla encima con sus dos amigas entre medias de nosotros dos… uff…
Masaje griego: Lo hace, conmigo no, pero ya iba advertido de nuestro anterior encuentro. Mala suerte la mía.
Lo mejor: El global.
Lo peor: Que no sea gratis y no poder taladrar ese culazo.
Repetir: Ojalá cada semana.
Recomendable: Por supuesto.
Valoración global de la experiencia: 9,9/10 (el 10 cuando sea gratis).
Relato:
La escribí cuando la vi de independiente (trabajaba en ODP). Menudo susto cuando me dijeron que había dejado la casa. Se acordaba de mí cuando le di alguna pista de nuestro encuentro en su anterior casa y a partir de ahí la conversación fue más fluida y amistosa.
Me comentó que acababa de cambiar de ubicación así que le dije que cuando estuviera disponible me diera un toque e iba a inaugurar ese nuevo nidito de amor. Así que a principios de abril me llegó un mensaje con su nueva ubicación, cuadramos una cita y para allá que me fui. Pacté con ella una forma de recibirme con una indumentaria fetiche (su conjuntito morado de rejilla que tan poquito deja a la imaginación).
Nada más llegar y cruzar el umbral de la puerta se me vino la tormenta perfecta encima: me empezó a comer a ósculos como si fuéramos dos novios adolescentes que hace 1 mes que no se ven. Casi no podía ni respirar. Como era de esperar, no había dado ni 3 pasos y ya iba “preparado” sin mucho riego sanguíneo del ombligo hacia arriba. Por el camino a la habitación obviamente aproveche a palpar un poquito. Llegamos a la habitación nos pusimos cómodos y fuimos directos a ver cómo funcionaba la ducha. Allí se arrodilló (se le debió caer una lentilla) y lo demás imaginároslo.
Estaba ya cerca de relajarme completamente así que le pedí que termináramos la inspección de la ducha y fuéramos a la cama a seguir relajándonos. Allí la tumbé y me empecé a comer un bollo muy suave que olía muy bien y que estaba muy cremoso… un bocado de los dioses. Así estuve un buen rato dándome un atracón y ella disfrutándolo muchísimo de verme gozar la merienda. Cuando estaba ya que reventaba le pedí que me ayudara y tumbada ella bocarriba le manche con toda la crema.
Estuvimos un ratito de charleta en lo que cogía un poco de aire y a los poquito minutos empezó ella de nuevo a animarme, a tentarme con dos sandías muy grandes y jugosas. Y funcionó, vaya si funcionó… me volví a poner las botas.
Después de un buen rato (soy de segunda merienda difícil) me consiguió sacar otra sonrisa de oreja a oreja, de campeonato. Unos ósculos más como si fuéramos novios de toda la vida, duchita para limpiarnos bien mutuamente los restos de merienda y para casa más feliz que nadie.
Cada visita a Vanessa va a mejor y ahora de independiente creo que está más “cómoda” y al menos conmigo se notó, quizá sea una imaginación mía, no sé.
Cuidadla porque es un diamante en bruto, de verdad.
Nacionalidad: Colmbiana.
Forma de Contacto: Whatsapp (602728839).
Hilo profesionales: No he visto.
Fecha aproximada: Abril 2026.
Lugar: Sus instalaciones (C/ Raimundo Fernández Villaverde 5x).
Instalaciones: Perfectas, discretas.
Higiene: Vanesa impoluta como siempre y aún así se duchó conmigo así que de 10.
Precio: 100€ 1h.
Edad: Veinti alguno (24 creo).
Cara: Muy guapa, la primera vez que la vi ya me sorprendió para muy bien.
Cuerpo: Mujerón, con curvas y dónde agarrarse. Mi cuerpo ideal.
Pecho: Simplemente ved la foto. No hace falta ni comentarlo. La Perfección en lo que a pecho se refiere.
Piercings y tattoos: Dos piercings que coronan los pezones de las dos obras de arte anteriormente mencionadas jajaja.
Defectos corporales: Ella, ninguno. Yo: me falta a mi una mano o dos más para poder sobar esos pechos como Dios manda.
Actitud: Perfecta. En mi favor decir que la primera vez tuve muy buen feeling con ella y se ha notado mucho.
Conversación: Muy buena, hablamos de mil cosas como si fuéramos follamigos de toda la vida.
Ósculos: Muchos, muy buenos y en mi caso con leng. Morr. GFE vaya. Lo dicho, el feeling ayuda mucho en estos menesteres.
Fuma: No.
Masaje francés: Muy vicioso, con mucha baba y miradas muy traviesas desde abajo.
Masaje completo: Perfecto. Tenerla encima con sus dos amigas entre medias de nosotros dos… uff…
Masaje griego: Lo hace, conmigo no, pero ya iba advertido de nuestro anterior encuentro. Mala suerte la mía.
Lo mejor: El global.
Lo peor: Que no sea gratis y no poder taladrar ese culazo.
Repetir: Ojalá cada semana.
Recomendable: Por supuesto.
Valoración global de la experiencia: 9,9/10 (el 10 cuando sea gratis).
Relato:
La escribí cuando la vi de independiente (trabajaba en ODP). Menudo susto cuando me dijeron que había dejado la casa. Se acordaba de mí cuando le di alguna pista de nuestro encuentro en su anterior casa y a partir de ahí la conversación fue más fluida y amistosa.
Me comentó que acababa de cambiar de ubicación así que le dije que cuando estuviera disponible me diera un toque e iba a inaugurar ese nuevo nidito de amor. Así que a principios de abril me llegó un mensaje con su nueva ubicación, cuadramos una cita y para allá que me fui. Pacté con ella una forma de recibirme con una indumentaria fetiche (su conjuntito morado de rejilla que tan poquito deja a la imaginación).
Nada más llegar y cruzar el umbral de la puerta se me vino la tormenta perfecta encima: me empezó a comer a ósculos como si fuéramos dos novios adolescentes que hace 1 mes que no se ven. Casi no podía ni respirar. Como era de esperar, no había dado ni 3 pasos y ya iba “preparado” sin mucho riego sanguíneo del ombligo hacia arriba. Por el camino a la habitación obviamente aproveche a palpar un poquito. Llegamos a la habitación nos pusimos cómodos y fuimos directos a ver cómo funcionaba la ducha. Allí se arrodilló (se le debió caer una lentilla) y lo demás imaginároslo.
Estaba ya cerca de relajarme completamente así que le pedí que termináramos la inspección de la ducha y fuéramos a la cama a seguir relajándonos. Allí la tumbé y me empecé a comer un bollo muy suave que olía muy bien y que estaba muy cremoso… un bocado de los dioses. Así estuve un buen rato dándome un atracón y ella disfrutándolo muchísimo de verme gozar la merienda. Cuando estaba ya que reventaba le pedí que me ayudara y tumbada ella bocarriba le manche con toda la crema.
Estuvimos un ratito de charleta en lo que cogía un poco de aire y a los poquito minutos empezó ella de nuevo a animarme, a tentarme con dos sandías muy grandes y jugosas. Y funcionó, vaya si funcionó… me volví a poner las botas.
Después de un buen rato (soy de segunda merienda difícil) me consiguió sacar otra sonrisa de oreja a oreja, de campeonato. Unos ósculos más como si fuéramos novios de toda la vida, duchita para limpiarnos bien mutuamente los restos de merienda y para casa más feliz que nadie.
Cada visita a Vanessa va a mejor y ahora de independiente creo que está más “cómoda” y al menos conmigo se notó, quizá sea una imaginación mía, no sé.
Cuidadla porque es un diamante en bruto, de verdad.

