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Los “peligros” del GFE

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Sandra88xx

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A veces me pregunto… ¿qué es realmente el amor? 💭 ¿Una conexión química, una ilusión compartida, o algo que surge cuando menos lo esperas, incluso en un entorno como el GFE?

¿Alguna vez os habéis enamorado de la otra parte durante un GFE? ¿Fue algo bonito o acabó haciéndose daño alguien? Me intriga saber si ese “vínculo” puede llegar a ser real o siempre acaba siendo una línea que no debería cruzarse.

Por cierto, he abierto un hilo en la sección de Relatos, donde cuento mi historia personal relacionada con esto… Y dentro de poco en mi blog publicaré un artículo más analítico sobre el tema, con mi punto de vista sobre el amor, la empatía y los límites en nuestro mundillo.

Os leo con muchas ganas. ❤️

— Sandra

📓Relato - Entre Lo Prometido Y Lo Sentido
 
A veces me pregunto… ¿qué es realmente el amor? 💭 ¿Una conexión química, una ilusión compartida, o algo que surge cuando menos lo esperas, incluso en un entorno como el GFE?

¿Alguna vez os habéis enamorado de la otra parte durante un GFE? ¿Fue algo bonito o acabó haciéndose daño alguien? Me intriga saber si ese “vínculo” puede llegar a ser real o siempre acaba siendo una línea que no debería cruzarse.

Por cierto, he abierto un hilo en la sección de Relatos, donde cuento mi historia personal relacionada con esto… Y dentro de poco en mi blog publicaré un artículo más analítico sobre el tema, con mi punto de vista sobre el amor, la empatía y los límites en nuestro mundillo.

Os leo con muchas ganas. ❤️

— Sandra

📓Relato - Entre Lo Prometido Y Lo Sentido

Esperando a leer tu análisis.
 
Vaya historia. Me ayuda o me viene mal, no lo sé. Estoy superando a mi amiga. Ya es un año. Bueno, os cuento: la mía la vi por casualidad, ya que llama la atención de cualquiera. Es de las que debes regresar a ver por respeto a tanta hermosura. Quedo con ella y, no voy a mentir, no fue en la primera cita lo que luego se comenzó a sentir. Primero lo normal por pasar un buen momento con un chica hermosa: hay feeling; poco a poco nos vamos contando en cada encuentro nuestras vidas; no sé, es algo que no me había pasado, ni a ella, me dice. Primero no le creo, ya que lo normal es que es su diálogo, pensé. Después de quedar ya unas cuatro veces, dos veces al mes, ya no era por lo carnal y, de repente, su llamada para preguntarme cómo estoy y contarme su día, lo normal. Pensé quiere que vaya para que gaste siempre. Pensé eso primero, así que no me fiaba, pero luego quedamos solo para comer, algo normal ya que nunca fue por dinero. Pijo no soy, mileurista y más nada jaja. Ella de 35 y yo de 25. Quedamos para comer un KFC y así poco a poco. Me dice "contigo es diferente no estoy alerta, bajo la guardia, me olvido de los problemas, tu me escuchas" y le digo que me pasa lo mismo con ella; me dice "no te veo como cliente; eres alguien cercano", pero no me lo creo: en mi interior, la verdad. Pasan seis meses; ya no quedamos para follar, sino para ver películas en su piso, en su habitación. Me recibía con chándal o pijama, ya que sin tanto maquillaje parecía mi novia, la verdad. Pero nunca usamos esa palabra. Le decía que me sentía mal porque le decía en lugar de estar conmigo podrías haber atendido clientes porque, la verdad, tenía muchos y pasaba conmigo todo el día y solo le daba 50€ y no me los aceptaba; decía "no es por dinero" ya que ella cobraba 150€ la hora, así que dinero tenía y tenía también sus negocios. Bueno, en fin, quedábamos en su piso para cocinar algo y comer; me contaba toda su infancia y yo a ella la mia; me daba regalos de cumpleaños de navidad y yo a ella; nos decíamos que nos queríamos pero nunca lo formalizamos; llegamos a salir así cuatro años; íbamos de viaje o paseo cerca de Madrid solos los dos, pero solo por un día porque omití que estoy casado. Ella lo sabía desde el primer día, por eso terminó las cosas. Yo era capaz de dejarlo todo por ella: la casa, el coche, la vida por ella; solo si me lo hubiera pedido. Me dijo que no me podía pedir eso porque su marido le dejó por otra en su momento y que no quería que cambie mi vida, lo que tenía seguro, por algo que podía durar dos años, cinco años o menos. Pero pensó que iba a dejar a mi mujer, se cabreó cuando compré un piso en Madrid y otro en mi país. Me dijo "no vas a dejarla nunca" y nos descubrió mi mujer y al final fui cobarde, no comencé de cero con ella y me quedé con mi mujer. Ella lloró mucho cuando nos vimos y nos despedimos y ahora la recuerdo mucho pero no la quiero llamar ni hacer más daño. Solo le dije que siempre le deseo lo mejor, que le vaya muy bien porque se lo merece; un beso en la frente y con el corazón roto. La culpa siempre fue mía. Esa es mi historia, solo puedo decir que nadie planea que sucedan las cosas se dan. Si es correcto no lo sé; solo sé que somos personas, que sentimos emociones, cometemos errores y amamos. Es la vida.
 
Muy buenos relatos, Sandra. Tanto el relato como el análisis. Gracias por compartirlo!!
 
Querida Sandra. Tengo una virtud desde hace tiempo. Ésta consiste en que soy capaz de enamorarme, y lo contrario, en ese espacio de tiempo compartido con alguien que me ofrece su cuerpo.

Eso sí. No viene mal estar alerta ante cualquier grieta en el escudo protector.

Un placer leerte.
 
Más fácil que se enganchen de forma tóxica que amor sano.

Una chica común, más aún si es medio virgen, por eso muchos hombres las buscan jóvenes no dañadas, o con bajo conteo de parejas sexuales (1–6 en su vida)— tiene de forma sana e intacta la capacidad de “enamorarme durante el sexo” y más si tiene apego sano sin problemas de infancia (evitativos). No solo es posible, sino biológicamente esperable, es lo suyo vamos, aunque parezca que no porque hoy día de esas quedan pocas. Se da porque el sexo está diseñado para generar vínculo. Durante una relación sexual se activan fuerte los sistemas neuroquímicos de recompensa y apego: dopamina (deseo), oxitocina (vínculo y confianza), serotonina (bienestar) y endorfinas. En la mujer, por su mayor carga oxitocínica y activación del sistema límbico, este proceso suele ser más profundo cuando el sexo se vive con significado, intimidad y repetición. Cuando no ha sido banalizado, el cerebro asocia sexo con exclusividad, apego y proyecto, facilitando el enamoramiento.

La mujer suele ser más selectiva por neurobiología y psicología evolutiva: mayor inversión emocional y reproductiva, mayor evaluación inconsciente del riesgo y mayor sensibilidad al contexto relacional. Aunque racionalmente existan anticonceptivos, esta programación sigue operando en la psique inconsciente. El cerebro femenino integra sexo y vínculo con más facilidad cuando no ha aprendido a disociarlos (trabajo o daño en rollos con desconocidos sin responsabilidad afectiva o traumas). El hombre, por el contrario, tiende a un sistema dopaminérgico más orientado a la novedad y el estímulo visual, facilitando una sexualidad más exploratoria. De ahí la metáfora: hombre como descarga repetida de dopamina (metralleta) y mujer como selección de condiciones para activar apego profundo (francotirador).

Cuando una persona civil acumula un número elevado, ejemplo >10 de parejas sexuales, este mecanismo puede distorsionarse por neuroadaptación. El sexo frecuente, breve y desvinculado hiperestimula la dopamina e inhibe el sistema de apego, reforzando la búsqueda de novedad y debilitando la asociación sexo–vínculo. Psicológicamente aparecen dificultad para sostener interés, confusión entre deseo y conexión emocional y menor activación oxitocínica estable. Es un condicionamiento real del circuito recompensa–apego, cada vez más común en una sociedad de alta rotación afectiva y divorcio.

A esto suma el problema social: vivimos en una cultura hiper dopaminérgica impulsada por rrss, reels instantaneos y validación constante. El acceso inmediato a cientos de opciones sexuales genera una falsa sensación de abundancia (“siempre habrá alguien mejor”), que sobreestimula la dopamina, fomenta la comparación y dificulta la inversión emocional profunda.

=> En la sexoservidora, el sexo deja de ser canal de enamoramiento porque requiere disociación emocional consciente para ejercer. El cuerpo y el vínculo se separan como mecanismo de protección; la oxitocina se regula a la baja y el sexo se convierte en transacción. El apego con estas chicas, si aparece, debe construirse fuera del plano sexual. A veces se da el caso de darse contextos disfuncionales y pueden surgir relaciones tóxicas.

Muchos sexopagadores activan fantasías de conexión donde no la hay. Su cerebro libera dopamina y algo de oxitocina ante una intimidad simulada sin reciprocidad real, generando confusión emocional, idealización y dependencia. No se enamoran de la persona, sino del alivio neuroquímico de carencias afectivas.
En el sexopagador adicto, sobre todo con consumo de pornografía, el problema es neuropsicológico: hiperestimulación dopaminérgica crónica, deterioro del apego y regulación emocional, y una vivencia del sexo reducida a genitalidad coitocentrista y cosificación, centrada en rendimiento y control. Aparecen tolerancia, embotamiento afectivo y dificultad para conectar con personas reales; el sexo deja de ser lenguaje relacional y se convierte en conducta compulsiva de regulación.

A veces se generan vínculos tóxicos o pseudo-afectivos. No es amor, sino enganche basado en dopamina, carencia afectiva y herida narcisista. El refuerzo intermitente actúa como una droga: el otro se convierte en regulador del ego. Por eso algunas personas se obsesionan no por amor, sino porque confunden rechazo con desafío y excitación con conexión. No todo enganche emocional es amor. En la sociedad actual abundan el apego insano y las relaciones disfuncionales, amplificados por trauma, porno, rrss, narcisismo y estilos de apego evitativos en un entorno de sobreestimulación dopaminérgica y falsa abundancia.
 
Última edición:
Más fácil que se enganchen de forma tóxica que amor sano.

Una chica común, más aún si es medio virgen, por eso muchos hombres las buscan jóvenes no dañadas, o con bajo conteo de parejas sexuales (1–6 en su vida)— tiene de forma sana e intacta la capacidad de “enamorarme durante el sexo” y más si tiene apego sano sin problemas de infancia (evitativos). No solo es posible, sino biológicamente esperable, es lo suyo vamos, aunque parezca que no porque hoy día de esas quedan pocas. Se da porque el sexo está diseñado para generar vínculo. Durante una relación sexual se activan fuerte los sistemas neuroquímicos de recompensa y apego: dopamina (deseo), oxitocina (vínculo y confianza), serotonina (bienestar) y endorfinas. En la mujer, por su mayor carga oxitocínica y activación del sistema límbico, este proceso suele ser más profundo cuando el sexo se vive con significado, intimidad y repetición. Cuando no ha sido banalizado, el cerebro asocia sexo con exclusividad, apego y proyecto, facilitando el enamoramiento.

La mujer suele ser más selectiva por neurobiología y psicología evolutiva: mayor inversión emocional y reproductiva, mayor evaluación inconsciente del riesgo y mayor sensibilidad al contexto relacional. Aunque racionalmente existan anticonceptivos, esta programación sigue operando en la psique inconsciente. El cerebro femenino integra sexo y vínculo con más facilidad cuando no ha aprendido a disociarlos (trabajo o daño en rollos con desconocidos sin responsabilidad afectiva o traumas). El hombre, por el contrario, tiende a un sistema dopaminérgico más orientado a la novedad y el estímulo visual, facilitando una sexualidad más exploratoria. De ahí la metáfora: hombre como descarga repetida de dopamina (metralleta) y mujer como selección de condiciones para activar apego profundo (francotirador).

Cuando una persona civil acumula un número elevado, ejemplo >10 de parejas sexuales, este mecanismo puede distorsionarse por neuroadaptación. El sexo frecuente, breve y desvinculado hiperestimula la dopamina e inhibe el sistema de apego, reforzando la búsqueda de novedad y debilitando la asociación sexo–vínculo. Psicológicamente aparecen dificultad para sostener interés, confusión entre deseo y conexión emocional y menor activación oxitocínica estable. Es un condicionamiento real del circuito recompensa–apego, cada vez más común en una sociedad de alta rotación afectiva y divorcio.

A esto suma el problema social: vivimos en una cultura hiper dopaminérgica impulsada por rrss, reels instantaneos y validación constante. El acceso inmediato a cientos de opciones sexuales genera una falsa sensación de abundancia (“siempre habrá alguien mejor”), que sobreestimula la dopamina, fomenta la comparación y dificulta la inversión emocional profunda.

=> En la sexoservidora, el sexo deja de ser canal de enamoramiento porque requiere disociación emocional consciente para ejercer. El cuerpo y el vínculo se separan como mecanismo de protección; la oxitocina se regula a la baja y el sexo se convierte en transacción. El apego con estas chicas, si aparece, debe construirse fuera del plano sexual. A veces se da el caso de darse contextos disfuncionales y pueden surgir relaciones tóxicas.

Muchos sexopagadores activan fantasías de conexión donde no la hay. Su cerebro libera dopamina y algo de oxitocina ante una intimidad simulada sin reciprocidad real, generando confusión emocional, idealización y dependencia. No se enamoran de la persona, sino del alivio neuroquímico de carencias afectivas.
En el sexopagador adicto, sobre todo con consumo de pornografía, el problema es neuropsicológico: hiperestimulación dopaminérgica crónica, deterioro del apego y regulación emocional, y una vivencia del sexo reducida a genitalidad coitocentrista y cosificación, centrada en rendimiento y control. Aparecen tolerancia, embotamiento afectivo y dificultad para conectar con personas reales; el sexo deja de ser lenguaje relacional y se convierte en conducta compulsiva de regulación.

A veces se generan vínculos tóxicos o pseudo-afectivos. No es amor, sino enganche basado en dopamina, carencia afectiva y herida narcisista. El refuerzo intermitente actúa como una droga: el otro se convierte en regulador del ego. Por eso algunas personas se obsesionan no por amor, sino porque confunden rechazo con desafío y excitación con conexión. No todo enganche emocional es amor. En la sociedad actual abundan el apego insano y las relaciones disfuncionales, amplificados por trauma, porno, rrss, narcisismo y estilos de apego evitativos en un entorno de sobreestimulación dopaminérgica y falsa abundancia.
Me ha gustado muchísimo cómo diferencias entre ese “enganche dopamínico” y el amor de verdad. Se nota que sabes ponerle palabras finas a cosas que muchos solo sienten pero no entienden. 💘

También me ha tocado lo que comentas de que, en este mundo, si aparece un apego sano tiene que construirse fuera de la cama, porque ahí el cuerpo ya está en modo autoprotección y transacción, y eso describe muy bien mi realidad. 🫶

Te has marcado una radiografía preciosa y muy lúcida de cómo esta cultura hiper-dopaminérgica nos complica vincularnos profundo; de verdad, con textos así dan ganas de hacerte colaborador fijo de mi blog y dejarte hablar de metralletas y francotiradores todas las semanas. 😏✨
 
...Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
...porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan... nunca mueren.

Es posible atravesar esa barrera imaginaria. Sí, desde luego, no siempre, no con cualquiera. El cerebro también es muy selectivo y no siempre se desencadena el coctel químico embriagador. Amor... no, sin duda, que puede desembocar en el... tal vez. Contraproducente o no, es algo que está sometido a muchos grises. Si no la vida sería tan sencilla y plácida...

Sandra, un relato y un hilo interesante, sin duda, bendito GFE... y maldito a la vez. Pero somos de carne y hueso, y con alma.

Pero en el fondo no es muy diferente a la vida civil. Los encuentros buenos y los besos con química enganchan, pagues masajes o una noche de hotel con civiles. Que sea amor es otra cosa; que sea contraproducente, tal vez...
 
No sé, a mí este tema y el relato me parecen un tanto absurdos. Yo, si me estoy pillando por una masajista, dejo de verla aunque no me guste el hecho y punto. Y entiendo que ellas harán lo mismo.
 
No sé, a mí este tema y el relato me parecen un tanto absurdos. Yo, si me estoy pillando por una masajista, dejo de verla aunque no me guste el hecho y punto. Y entiendo que ellas harán lo mismo.

No es habitual que las masajistas se enamoren de sus clientes. Es un contexto de sex. repetido y profesional, muy desvinculado de lo emocional. Aunque nadie puede disociarse al 100 % y, en casos muy concretos, una chica podría engancharse con un cliente habitual. Eso no suele ser amor, sino apego o dependencia.

Cuando ocurre algún enganche, normalmente aparece desde dinámicas de carencia: soledad, necesidad afectiva, ella dando pena y él con síndrome del salvador o combinaciones de apego evitativo–ansioso, o chicas que se validan a través del sexo (forma disfuncional también), por ejemplo, narcisistas. Eso no es seducción sana, sino regulación emocional desde la herida. La seducción real implica disfrute mutuo, libertad y elección; pasarlo bien los dos en citas y poco a poco ir surgiendo el vínculo. Aquí es difícil.

Además, este entorno es especialmente compatible con perfiles evitativos, que toleran mejor el sex. sin compromiso por su parte emocional disfuncional ya de antes de entrar en esto (para ser masajista hay que valer y las que valen muchas tienen estos perfiles). Por eso es difícil que se establezcan vínculos emocionales profundos. A esto se suma que no hay proceso seductivo previo: no hay citas, juego, conquista ni construcción emocional y el contexto tampoco ayuda a que surja un enamoramiento real, ya que pasas por la cama igual que todo el mundo; su mente no se excita, te asocia a trabajo, etc.
 
No es habitual que las masajistas se enamoren de sus clientes. Es un contexto de sex. repetido y profesional, muy desvinculado de lo emocional. Aunque nadie puede disociarse al 100 % y, en casos muy concretos, una chica podría engancharse con un cliente habitual. Eso no suele ser amor, sino apego o dependencia.

Cuando ocurre algún enganche, normalmente aparece desde dinámicas de carencia: soledad, necesidad afectiva, ella dando pena y él con síndrome del salvador o combinaciones de apego evitativo–ansioso, o chicas que se validan a través del sexo (forma disfuncional también), por ejemplo, narcisistas. Eso no es seducción sana, sino regulación emocional desde la herida. La seducción real implica disfrute mutuo, libertad y elección; pasarlo bien los dos en citas y poco a poco ir surgiendo el vínculo. Aquí es difícil.

Además, este entorno es especialmente compatible con perfiles evitativos, que toleran mejor el sex. sin compromiso por su parte emocional disfuncional ya de antes de entrar en esto (para ser masajista hay que valer y las que valen muchas tienen estos perfiles). Por eso es difícil que se establezcan vínculos emocionales profundos. A esto se suma que no hay proceso seductivo previo: no hay citas, juego, conquista ni construcción emocional y el contexto tampoco ayuda a que surja un enamoramiento real, ya que pasas por la cama igual que todo el mundo; su mente no se excita, te asocia a trabajo, etc.

Me quito el sombrero ante este auténtico descendiente de Jung, Freud y Lacan a la vez. 🫶

Lo digo totalmente en serio, sin sarcasmo ni ironía; es un halago.

En mi caso, supongo que también influye esa forma tan intensa de sentirlo todo: conecto rápido, leo matices y, a veces, vivo los vínculos con tanta sensibilidad que el corazón se adelanta un poquito a la cabeza. 💭

Hay personas que ven cosas donde otros solo pasan de largo: gestos, silencios, pequeños detalles… y sí, puede cansar, pero también es precioso, porque te permite una profundidad y una empatía que no son precisamente comunes, aunque eso haga más difícil mantener siempre la barrera profesional en su sitio. ✨

Quizá por esa parte mía tan intensa, tan viva, me dejo sentir un poco más de lo recomendable… aún sabiendo que, en este mundo, casi siempre debería ser solo trabajo y nada más. 🔐

También valoro mucho cómo señalas que este entorno favorece perfiles más evitativos, gente que puede mantener sexo sin compromiso porque ya viene con la parte emocional tocada de antes; desde una mirada femenina, muchas veces se siente como si nosotras pusiéramos el cuerpo y ellos la armadura. 🛡️

Esa falta de juego previo, de citas, de conquista y de construcción emocional explica muy bien por qué lo habitual no es enamorarse, sino encadenar encuentros que pasan por la cama y se guardan en la cabeza como “otro día de trabajo”. 🧾

Quizá por eso, cuando algo se sale del guion (cuando aparece ternura, presencia, cuidado de verdad) a la vez duele y acaricia: te recuerda que, debajo del personaje, de la profesional y del cliente, sigue habiendo dos personas que sienten, aunque el contexto diga que no debería ser así. 🤍
 
También valoro mucho cómo señalas que este entorno favorece perfiles más evitativos, gente que puede mantener sexo sin compromiso porque ya viene con la parte emocional tocada de antes; desde una mirada femenina, muchas veces se siente como si nosotras pusiéramos el cuerpo y ellos la armadura. 🛡️

Esa falta de juego previo, de citas, de conquista y de construcción emocional explica muy bien por qué lo habitual no es enamorarse, sino encadenar encuentros que pasan por la cama y se guardan en la cabeza como “otro día de trabajo”. 🧾

Quizá por eso, cuando algo se sale del guion (cuando aparece ternura, presencia, cuidado de verdad) a la vez duele y acaricia: te recuerda que, debajo del personaje, de la profesional y del cliente, siguen habiendo dos personas que sienten, aunque el contexto diga que no debería ser así. 🤍

La masajista es la que suele tener herramientas, (EPIs) equipo de protección, para poder sobrevivir en este contexto de "uno detrás de otro".
Luego, obviamente, los clientes lo mismo. Sii en un rollo ya pasa, aquí es brutal. Pero es normal si la gente viene de tener masaje con unas, otras, ser estafados, ser traicionados, ser fallados, ninguneados, cuernos, masajes malos, cero empatía... pues al final la gente se va a volver toda evitativa.
Y muchas veces lo que dices de que aparece ternura, presencia, cuidado de verdad... Las mujeres, del dicho al hecho hay un trecho. Puedes decir verbalmente qué es lo que te gusta pero la realidad es que piensas en el tío que te gusta, que se ha colado en tu mente a través de un proceso seductivo normal, no de un tío random cliente de masajes. Es una fantasía que tienes en tu mente del que te mola, que piensas que te viene y te da ternura y es lo que te gusta. Cuando te viene un cliente, te da ternura y lo rechazas. O estás cómoda con uno y te pasa como a mí que un día se raya la tía y te dice que no quiere nada con clientes y te manda a la mierda (que por eso nos volvemos todos evitativos también; me la masajeo y ahí te quedas).
 
Me quito el sombrero ante este auténtico descendiente de Jung, Freud y Lacan a la vez. 🫶

Lo digo totalmente en serio, sin sarcasmo ni ironía; es un halago.

En mi caso, supongo que también influye esa forma tan intensa de sentirlo todo: conecto rápido, leo matices y, a veces, vivo los vínculos con tanta sensibilidad que el corazón se adelanta un poquito a la cabeza. 💭

Hay personas que ven cosas donde otros solo pasan de largo: gestos, silencios, pequeños detalles… y sí, puede cansar, pero también es precioso, porque te permite una profundidad y una empatía que no son precisamente comunes, aunque eso haga más difícil mantener siempre la barrera profesional en su sitio. ✨

Quizá por esa parte mía tan intensa, tan viva, me dejo sentir un poco más de lo recomendable… aún sabiendo que, en este mundo, casi siempre debería ser solo trabajo y nada más. 🔐

También valoro mucho cómo señalas que este entorno favorece perfiles más evitativos, gente que puede mantener sexo sin compromiso porque ya viene con la parte emocional tocada de antes; desde una mirada femenina, muchas veces se siente como si nosotras pusiéramos el cuerpo y ellos la armadura. 🛡️

Esa falta de juego previo, de citas, de conquista y de construcción emocional explica muy bien por qué lo habitual no es enamorarse, sino encadenar encuentros que pasan por la cama y se guardan en la cabeza como “otro día de trabajo”. 🧾

Quizá por eso, cuando algo se sale del guion (cuando aparece ternura, presencia, cuidado de verdad) a la vez duele y acaricia: te recuerda que, debajo del personaje, de la profesional y del cliente, sigue habiendo dos personas que sienten, aunque el contexto diga que no debería ser así. 🤍


 
La verdad yo no veo este tema tan complejo. Si vas a masajes en plan GFE y se dan las circunstancias, tienes papeletas para que tus defensas se debiliten, no hace falta tener ninguna carencia especial, tampoco es una ciencia exacta que vaya a provocar ese efecto emocional. No será amor pues solo cumplirá una o dos de las tres premisas necesarias para cerrar el circulo, y dificilmente será reciproco para que exista alguna garantía de exito. Evidentemente el corazón está mas expuesto que con otras practicas en las que, por otro lado, puede haber otro tipo de "enganche".

Pero si vas a gabinetes con tratamientos GFE no tengas remilgos ni complejos, ni fuerces búsqueda alguna, disfruta; y si la masajista disfruta, mejor aún. Lo que surja no lo sabe nadie. El amor es de valientes, quizás por eso tanta gente evitativa o falta de la perspectiva adecuada cuando va a masajes. Ojo, que con civiles empieza a ser la tónica.

En este mundo hay más tratamientos. Si éste no es el de uno, existen otros que se ajusten con menos exposición del corazón.

Como tengan que psicoanalizar nuestras taras y carencias no nos salvamos ni uno.
 
La masajista es la que suele tener herramientas, (EPIs) equipo de protección, para poder sobrevivir en este contexto de "uno detrás de otro".
Luego, obviamente, los clientes lo mismo. Sii en un rollo ya pasa, aquí es brutal. Pero es normal si la gente viene de tener masaje con unas, otras, ser estafados, ser traicionados, ser fallados, ninguneados, cuernos, masajes malos, cero empatía... pues al final la gente se va a volver toda evitativa.
Y muchas veces lo que dices de que aparece ternura, presencia, cuidado de verdad... Las mujeres, del dicho al hecho hay un trecho. Puedes decir verbalmente qué es lo que te gusta pero la realidad es que piensas en el tío que te gusta, que se ha colado en tu mente a través de un proceso seductivo normal, no de un tío random cliente de masajes. Es una fantasía que tienes en tu mente del que te mola, que piensas que te viene y te da ternura y es lo que te gusta. Cuando te viene un cliente, te da ternura y lo rechazas. O estás cómoda con uno y te pasa como a mí que un día se raya la tía y te dice que no quiere nada con clientes y te manda a la mierda (que por eso nos volvemos todos evitativos también; me la masajeo y ahí te quedas).

Me parece muy acertado lo que dices sobre los EPIs emocionales, al final tanto la masajista como el cliente acabamos tirando de armadura para poder sobrevivir al “uno detrás de otro”. 🛡️ Y sí, con el historial que hay ahí fuera (estafas, mala calidad, cero empatía, cuernos, rayadas varias…) es casi lógico que mucha gente derive hacia lo evitativo, por pura autodefensa. 🧠💥

Con lo que comentas del historial que traen muchos clientes, te doy toda la razón: hay mucho daño acumulado, mucha estafa y mucha desconfianza, y es normal que eso termine generando perfiles evitativos. Pero en nuestro lado del colchón pasa algo muy parecido, solo que casi nunca se cuenta. Nosotras también trabajamos con EPIs emocionales porque el historial es largo: taxis y Ubers a deshoras donde te quedas tirada, citas que se esfuman sin avisar, tipos que te miran de arriba abajo y sueltan el clásico “no eres lo que esperaba”, acoso digital que te persigue incluso cuando estás off-line y situaciones de indefensión que rozan el número de emergencias. 🚕📵 Ese nivel de riesgo y desgaste no lo ve casi nadie.

Con lo de la ternura y el “del dicho al hecho”, te entiendo y a medias te llevo la contraria desde el lado femenino. Es verdad que muchas fantaseamos con el tío que nos ha ido conquistando fuera de este contexto, con su proceso seductivo “normal”, y que no es lo mismo que un cliente random. 💫 Pero también creo que a veces se mezclan cosas: que una diga que le gusta la ternura no significa que vaya a poder abrirse justo con alguien que forma parte de un espacio donde, por norma, tenemos que llevar el freno de mano emocional echado. No es personal contra el cliente concreto, es el marco entero el que condiciona. 🚧

Por eso muchas acabamos desarrollando un instinto de supervivencia a prueba de balas: una armadura que no es frialdad, es pura autodefensa. 🥊 Dices que los clientes vienen escarmentados, y es cierto, pero nosotras también: venimos de aguantar fantasías de Frankenstein que no se parecen en nada a la realidad, de lidiar con gente que nos quiere como servicio pero nos niega como persona, de tragar rechazo e hipocresía para poder seguir trabajando al día siguiente. No es que no queramos ternura o presencia real, es que muchas veces nos la hemos jugado demasiado como para bajar la guardia con alguien que, además, llega desde un contexto donde casi todo nos empuja a no sentir. ❄️

Y sí, duele cuando alguien se raya y corta de golpe, igual que duele cuando un cliente desaparece o se enfría: por eso al final todos vamos acumulando motivos para ser más evitativos. Supongo que parte de la honestidad está en reconocer que, aunque juguemos a no mezclar, a veces las cosas se sienten… y precisamente por eso muchos preferimos dar un paso atrás antes de que la cosa se nos vaya de las manos. 💔 Al final, ni nosotras somos muñecas ni ellos son monederos con patas: si todos vamos de guerra, es normal que la ternura llegue tarde y mal. 🤍
 

Santa Lucía la conocía solo de fondo, como canción de anuncio o de bar, pero no la tenía realmente ubicada hasta que he ido a buscar la letra y la he leído con calma. 😅

Y cuanto más la miras, más se nota que tiene ese punto de fantasía romántica intensa, casi confesional, de “entra en mi vida sin anunciarte” que en la vida civil puede sonar a declaración bonita y, en nuestro mundo, muchas veces solo se permite en la cabeza, no en la cama.

Por eso me ha hecho mucha gracia y también un poco de cosquillas que eligieras justo esa canción para este hilo: tiene ese tono de deseo directo, de ganas de cercanía real, que aquí casi siempre va con cinturón de seguridad puesto. En otro contexto sería la banda sonora perfecta para dejarse caer en brazos de alguien; en este, si alguien llegara con ese nivel de entrega, quizá primero le miraría con una sonrisa y luego pensaría muy bajito: “si supieras todo lo que no se ve detrás del telón, igual me cantarías despacio… pero a otra velocidad”. 😉
 
Santa Lucía la conocía solo de fondo, como canción de anuncio o de bar, pero no la tenía realmente ubicada hasta que he ido a buscar la letra y la he leído con calma...

"Life imitates Art far more than Art imitates Life".
 
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