Por supuesto que sí, viendo imágenes tuyas como ésta e imaginando todos los rincones de tu cuerpo en lugar de mi torpe mano, mientras mi imaginación desborda la sensualidad y el placer fuerte, profundo, que tu cuerpo me provoca.
Y las afortunadas veces que he estado disfrutando de ti (no todas las que hubiera querido y hace ya demasiado tiempo), recordando después tus gestos, tus palabras, tus movimientos, tu sensualidad, tu calor, tu sexo, me autoconsuelo pensando en ese punto más de provocación, de sexo, de vicio y de pecado que tenía que haber arrancado de tu piel para, traspasando contigo una más de mis inhibiciones, atravesar un poco más tu placer y tu vicio.
Ni te imaginas el nivel de placer que me extraerá mi terapeuta favorita en la próxima sesión de tu maravillosa terapia.
Como dijo otro compañero pero con mas detalle
Mi deseo en ti.
En ti por todos los lugares que imaginas, no solo los físicos como los lugares de tu anatomía que todos imaginan, si no también en tu cabeza, en tu sentimiento y en tu alma.
Entra duro porque tu te encargas al principio del juego en endurecerlo con tus provocaciones, tus sugerencias y en la parte física tu piel, tu boca, y tu lengua.
Entra dura y con dureza y seca, pero acaba descargando toda la humedad interna de mi deseo en el interior de tu cuerpo, ¿por donde?... Qui lo sa.