Ese relato me dejo en privado de
un chico ( es una pagina de contactos amateu)
:shock:

es un poeta, quiero consiguir la cita con el
Ahí estás, mirándome con esa sonrisa pícara.
Bajo la sábana, adivino tu cuerpo desnudo. Tus pechos, tus caderas, tus piernas…
Me acerco a tu cama, me acerco a ti.
Mi mano busca tu cara. Mis dedos rozan tu sien, se cuelan entre tu pelo. Rodean tu oreja, dibujando sus curvas.
Siguen la línea de tu mentón. Uno casi alcanza tus labios, pero aún no quiero hacerlo…
Desciendo hacia tu cuello, suave, que tanto me gusta en otros momentos besar… Hoy son las yemas de mis dedos quienes lo hacen.
Mi otra mano acompaña a la primera, en simetría, y recorren con toda suavidad tus mejillas, tus pómulos… tu frente, donde se entretienen… tus cejas, tus párpados…
Perfilan tu nariz. Dibujan tus labios.
Tu boca, delicadamente, las busca, besas mis dedos, juegas con ellos… Pero continuo mi viaje…
Desciendo de nuevo hacia tu cuello, esta vez por sus laterales, y con extrema delicadeza, hago deslizarse la sábana, dejando al aire tus hombros, mientras avanzo por ellos, con un roces sutil, casi inapreciable…
Me encanta sentir el tacto de tu piel, y me demoro en esa linea que va de tu cuello a tus hombros…
Siguen mis manos descubriendo tu cuerpo, mientras descienden por tus brazos, relajados a tu costado. Las palmas hacia arriba, dejando su zona más sensible a mi alcance. Tu respiración me guía mientras hago que e sientas en tus brazos, la parte interna de tus codos, tus antebrazos…
Y tu manos…
Memorizo con la punta de mis dedos cada línea en tus palmas. Recorro cada falange, cada milímetro de piel… entrecruzo brevemente mis dedos con los tuyos…
Retorno ascendiendo por el borde interior de tus brazos. Muy levemente, mis manos rozan también tu cuerpo… tan suave que es difícil saber si realmente los han alcanzado o es tan solo el calor que emanan… tus caderas, tu costado… el borde de tu senos… oigo como tu respiración lo acusa… llego a tus axilas, y subo hacia tu pecho.
Recorro tu escote, mientras mis ojos se empapan también de ti.
Paso por el valle que marca el centro de tu torso, rodeo tos pechos, y vuelvo hacia tu costado, esta vez dejando que la cara externa de mis dedos contacte claramente con tus pechos…
La espiral se va cerrando… cada círculo me acerca más a tus pezones… Tu respiración me dice que quieres ya que los alcance, pero se como hacerte desear un poco más…
Hasta que por fin los alcanzo.
El contacto ha sido muy leve… pero tu gemido me demuestra que lo has sentido. Noto su dureza, su excitación… Jugueteo con ellos. Me aparto, vuelvo… te hago desear, te complazco…
Y continúo mi travesía. La punta de mis dedos viaja ahora a tu vientre, encuentra tu ombligo, y lo circunda… para luego poseerlo…
Mis manos se abren… se separan…
Oigo como tu respiración se suspende cuando paso por esa zona tan sensible de tu vientre de camino a tus caderas…
Y llego a ellas. Vuelvo a retirar la sábana, mientras dibujo tu contorno con infinita ternura… La redondez y perfección de tus caderas me enloquece, mientras mi vista se va embriagando de contemplar tu piel que va quedando al descubierto.
Siempre siguiendo tu contorno, sigo descendiendo… Tus piernas… tus muslos… tus rodillas… cada vez más abajo…
Tu cuerpo ya está totalmente desnudo. Alcanzo tus pies. Mis manos se cierran sobre ellos, mis pulgares presionan en tus plantas, mis dedos los complementan, sintiendo cada una de sus formas.
Avanzo por tu empeine, tus tobillos…
Subo por la línea de tu pierna…
Al llegar a tus rodillas, mis manos, más osadas, se colocan entre tus muslos, siguiendo su cara interna.
Tu respiración me demuestra que algo cambia… Se vuelve más profunda, se retiene… tu excitación relajada y contenida de antes, de golpe se torna intensa, anhelante…
Sigo caminando imparable, hasta alcanzar el final de tus piernas…
Noto tu calor, tu deseo… pero me desvío por el pliegue que marca el límite con tu torso…
Juego con tu vello, te provoco…
Y desciendo por el centro, casi sin tocar, por la superficie, induciéndote un suspiro…
Pero mis manos son traviesas, y les gusta hacerse desear. Rodean tu sexo… amenazan con invadirlo, pero siempre lo esquivan…
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I parte