**Forma de contacto:** WhatsApp
**Fecha aproximada:** Esta semana.
**Lugar:** Paseo Castellana / Zona de Cuatro Caminos.
**Instalaciones:** Muy buenas. Habitación grande y muy completa, muy aptas para clases de dos estudiantes.
**Higiene:** Perfecta, 10/10.
**Precio:** 250 €/hora en esta ocasión (mi mujer y yo)
**Edad:** Unos 30 aprox.
**Actitud:** Con nosotros, de diez. Como juntar a una colega con ganas de fiesta y a la parienta.
**Conversación:** Casi que no; yo estaba demasiado entretenido viendo como daban la materia.
**Lo mejor:** La complicidad y cómo consiguió que mi mujer se soltara desde el primer momento.
**Lo peor:** Que se vaya el viernes de la semana que viene. Nos vamos a quedar con las ganas hasta que le dé por regresar.
**Repetir** Sí, en cuanto vuelva y se tercie.
**Recomendable** Ya estamos aprovechando.
**Valoración global:** Mención de honor; se lleva todas las medallas.
A Samantha ya la conocía de su anterior etapa, antes de que volviera este mes de agosto, y se me ocurrió plantearle una experiencia diferente: tener una clase grupal, con ella y con mi mujer.
Para la ocasión escogimos un hotel por horas de LAD Madrid, por la zona de Cuatro Caminos. La habitación es grande, muy completa y da bastante juego para este tipo de clases grupales.
No voy a extenderme con la descripción física porque ya está más que comentada y no hace falta darle más vueltas. La tarifa fue de 250 euros la hora y estuvimos tres horas.
Llegamos puntuales y, como para mi mujer y para mí era una situación nueva, fue Samantha la que se encargó de romper el hielo. Y vaya si lo consiguió. Enseguida nos soltamos los tres y aquello empezó a fluir.
Entre juegos varios, Samantha consiguió que mi mujer se metiera en situación prácticamente desde el primer minuto. La complicidad entre ellas fue creciendo poco a poco y, cuando quisimos darnos cuenta, aquello se había convertido en un espectáculo de los que uno recuerda durante mucho tiempo.
Hubo momentos especialmente intensos, de esos en los que uno simplemente se queda mirando y piensa: "¿Pero esto está pasando de verdad?". Mi mujer se soltó por completo y Samantha supo llevar la situación en todo momento, haciendo que los tres estuviéramos cómodos y disfrutáramos.
El punto fuerte de la experiencia, para mí, fue precisamente ese: la complicidad entre las dos. Ver cómo mi mujer iba cogiendo confianza hasta dejarse llevar completamente fue, sin duda, lo que más me puso. Se pusieron al día en el tema del francés y Samantha nos recomendó dar también griego.
Es una de esas experiencias que, merece la pena probar al menos una vez. Y en nuestro caso, viendo cómo salió, me da que no se va a quedar en una sola.
Lo malo es que Samantha se marcha el viernes de la semana que viene, así que nos vamos a quedar con las ganas hasta que decida volver. Esperemos que no tarde demasiado, porque de seguro se necesita refuerzos para aprender de tal maestra.