Quedé con ella. Efectivamente, atiende por la Avenida de Logroño, al lado del polideportivo. Atiende en unos edificios con las ventanas de color verde. Se supone que tiene 31 pero creo que tiene alguno más, pero tiene un cuerpo de una niña de 25 años. No le gusta mucho impartir clases de francés; es más bien de posicionamiento calero.
Pesa unos 45 kilos, española 100%. Atiende en su casa, se nota tiene gatos por los rascadores que tiene, aunque no los vi a los animales. Me cobró 150 por una hora intensa de ejercicio. Repetiré.