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Eran las 21:30h. y siendo la mente débil salí a fumarme un puro.
Junto al hotel el estanque con sus curiosos faros, y paseando un pibonazo de esos sudamericanos con pantalones tan ajustados que marcaban coñito y trasero respingón, de manera un tanto escandalosa, el escote del 15 como lo llevan las mujeres hispanoamericanas.
Un paseo muy largo y ella solita ¡qué lástima!
Intenta prender un cigarrillo pidiéndole fuego a un yonqui, y nada, entre el aire y lo poco que daba de sí ese mechero no lo logró encender, y yo que me acerco con mi zippo, infalible, me gusta, no es muy ortodoxo encender un puro con gasolina pero a mí el zippo me encanta. Me acerco, le digo que mi mechero no falla, me sonríe.
Tenía claro que se trataba de una p, sola, allí, con esa pinta, intenta liarme y yo estoico, me dice que únicamente 30€ y me haría un masaje francés que no olvidaría nunca.
Subo al hotel, entrego los 30€, nos ponemos en la butaca, la b en la bo, no mucho, pronto pienso que puede ser una Yonqui como el individuo de abajo, me corto, la aprieto las te bien apretadas y no se inmuta y mientras me hace el masaje francés.
Termino como un campeón y sorprendentemente no lo escupe, ni pide entrar al aseo, se despide dándome las gracias y se va, y si te he visto no me acuerdo.
Tampoco me acordaré de su nombre, creo que ni se lo pregunté, tampoco creo que dentro de un tiempo me acuerde de ese masaje francés “que no olvidaría nunca”, que fue una de tantas.
Pero creo que de ella sí me acordaré, guapa, voluptuosa, morena, pelo negro largo, 1,60, ropa muy ceñida, escotazo, tetazas, mirada de vicio, p callejera.
"La p del estanque de los 9 faros"
Número Uno
No es un consejo de los de Sejo, pero eso.
Junto al hotel el estanque con sus curiosos faros, y paseando un pibonazo de esos sudamericanos con pantalones tan ajustados que marcaban coñito y trasero respingón, de manera un tanto escandalosa, el escote del 15 como lo llevan las mujeres hispanoamericanas.
Un paseo muy largo y ella solita ¡qué lástima!
Intenta prender un cigarrillo pidiéndole fuego a un yonqui, y nada, entre el aire y lo poco que daba de sí ese mechero no lo logró encender, y yo que me acerco con mi zippo, infalible, me gusta, no es muy ortodoxo encender un puro con gasolina pero a mí el zippo me encanta. Me acerco, le digo que mi mechero no falla, me sonríe.
Tenía claro que se trataba de una p, sola, allí, con esa pinta, intenta liarme y yo estoico, me dice que únicamente 30€ y me haría un masaje francés que no olvidaría nunca.
Subo al hotel, entrego los 30€, nos ponemos en la butaca, la b en la bo, no mucho, pronto pienso que puede ser una Yonqui como el individuo de abajo, me corto, la aprieto las te bien apretadas y no se inmuta y mientras me hace el masaje francés.
Termino como un campeón y sorprendentemente no lo escupe, ni pide entrar al aseo, se despide dándome las gracias y se va, y si te he visto no me acuerdo.
Tampoco me acordaré de su nombre, creo que ni se lo pregunté, tampoco creo que dentro de un tiempo me acuerde de ese masaje francés “que no olvidaría nunca”, que fue una de tantas.
Pero creo que de ella sí me acordaré, guapa, voluptuosa, morena, pelo negro largo, 1,60, ropa muy ceñida, escotazo, tetazas, mirada de vicio, p callejera.
"La p del estanque de los 9 faros"
Número Uno
No es un consejo de los de Sejo, pero eso.
