Claudia... veneración por el café de Colombia...
Estaba escribiendo el borrador de mi última experiencia con la cafetera que conocí hace meses ya en Palacio cuando veo que el compañero Tito Fidel se me ha adelantado. Vino a mi mente la frase que... “los últimos serán los primeros... que dijo un señor muy afamado en la antigüedad“. Tanto que dio lugar al cambio del a. c. al d. c.
No me voy a encolerizar con él porque gracias a una experiencia que publicó en este foro, me decidí conocer a esta bella mujer de la cual me he hecho más acólito que al café (y reconozco que era, soy y moriré muy cafetero).
El colega de fatigas debe conocer algún sortilegio que habrá obtenido de algún chamán que le permite vencer el embrujo de la colombiana: yo en cambio me dejo sucumbir ante la atracción que me provoca esta mujer, que me hace visitarla con más asiduidad que al facultativo de la medicina que tengo asignado, lo cual no es mala situación o realidad mía, bien pensado.
Aunque para mí sus ojos son como dos granos de café tostados que el viento trae flotando y estoy deseando beberme, acepto su definición de embrujo o de mirada hipnótica. Pero hay otra cualidad que destaco más en ella si cabe... siempre que tras saludar a Olga o July (tan atentas de continuo y buenas anfitrionas...), se abre la puerta de la habitación, Claudia me premia con una sonrisa que puesta en su boca es como abrir las puertas del edén/o paraíso terrenal. Imagino que sea una forma de dar la bienvenida, o de pensar... este hombre no debe tener casa en la que guarecerse... o que mi foto debe estar en los carteles propios de las Películas del Oeste en las que reza al pie “Wanted... dead or alife“ - Se Busca... vivo o muerto - y se ha puesto precio a mi cabeza, y que en tan insigne chalet no me van a entregar sin disparos para que no se me lleven los servidores de la ley...
Dejando la broma, destaco en ella sus labios cuando sonríe; y me vinieron a la cabeza estos versos del poeta Miguel Hernández:
Tu risa me hace libre
Me pone alas,
Soledades me quita,
Cárcel me arranca.
Boca que vuela
Corazón que en tus
Labios
relampaguea...
Tras el pertinente paso por la ducha compartida comienza ese tiempo en que pierdo el contacto con la realidad de los problemas del trabajo y de la vida en genaral... Es labor de ella con esas artes amatorias que ya son bien conocidas en el foro, destacando lo bien y profundo que besa... en mi modesta opinión debe ser de lo más difícil y a veces ingrato para las hetairas.
Va descendiendo besando mi torso sin un ápice de vello - hay que incentivar con esos detalles a las chicas sobre todo si ya el cliente ha pasado el medio siglo de vida como es el caso... aunque como dijo el ilustre recluso M. Conde... Uno no está nada mal...- hasta llegar a la zona más erógena del varón, con una maestría propia de de una catedrática de lengua gala. Tampoco se olvida de los gemelos... No puedo por menos que complacerla con ese número que va después del 68 (voy a dejar lo de los acontecimientos de ese mes de mayo que yo no había ni nacido entonces...) y antes del setenta... La compenetración es perfecta como dos bailarines de salsa o bachata - en esas tareas y en otras más me da mil vueltas con esa sangre de Cali que corre por sus venas-. En honor a la verdad, ensayamos mucho pero mucho cada semana... Pero hay que tirar de inspiración siempre con féminas así...
Tras un breve respiro para brindar con un cava bien frío (hay que seguir siendo detallista con ésta y el resto de compañeras que prestan sus servicios de profesoras de tantos idiomas y que tan bien nos reconfortan) pasamos al sillón tantra para ser yo ahora el que tenga mis labios bien ocupados y sólo pueda escuchar sus gemidos pero como soy un poco duro de oído, acerca su boca a mi oreja para decirme entre susurros que va a dejarme después de esta postura, como el marinero afanoso de su labor en cubierta y que no se da cuenta que una gran ola va a barrer toda la superficie del barco... Le solicito que me deje la nariz y boca libres para poder respirar de forma acompasada y ella se inserta en el mástil de la nave para defender su posición dominante hasta que ese chorro de agua cálida (como si fuera del mar caribe por su elevada temperatura) se abre camino sin control alguno y sumerge todo lo divino y lo humano... De veras que no exagero en cuanto al caudal de fluido corporal que mana de ella; y es agua, no va mezclada con otros humores corporales que a veces salen de la vejiga - lo aseguro por qué otras veces lo he recibido en la boca y no es nada desagradable... -Lo que siento es el gran desgaste que le produce; pero ella es joven y se recupera en cuanto le doy unas gotas de leche condensada que llevo en un tubo siempre. Para que se relaje de todas le aplico un masaje en la espalda y las piernas que las ha tenido en tensión en el tantra en el anterior envite...
No sabía que se iba a ir de vacaciones tan pronto, así que agradezco la información de Tito porque seguro que esta misma semana me paso a visitarla, para luego no añorarla. Aunque eso es imposible...
"Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido", yo también me he atrevido a plagiar al gran maestro Pablo Neruda. Será una pérdida temporal, un hasta luego, que todo el mundo tiene derecho a desconectar unos días.
Para no ser repetitivo alabando las maravillas de esta mujer, solamente diré que desde que leí la primera experiencia que publicó el compañero, cada vez que estoy con ella escucho en la habitación el brindis de La Traviata, como sonó para él en aquella ocasión. Buscaré esas canciones que él cita, aunque me van más los ritmos latinos que escucho a su lado en nuestros encuentros, sabiendo que cada vez que los hagan sonar, tendré presente un pedacito de Claudia. Tranquila, que aún nos quedan más océanos en los que navegar.
P.D. Como decía un amigo mío... que no me entere que esa mujer tan chévere pasa hambre... imparte tus conocimientos en cada 4 manos que entres...
Estaba escribiendo el borrador de mi última experiencia con la cafetera que conocí hace meses ya en Palacio cuando veo que el compañero Tito Fidel se me ha adelantado. Vino a mi mente la frase que... “los últimos serán los primeros... que dijo un señor muy afamado en la antigüedad“. Tanto que dio lugar al cambio del a. c. al d. c.
No me voy a encolerizar con él porque gracias a una experiencia que publicó en este foro, me decidí conocer a esta bella mujer de la cual me he hecho más acólito que al café (y reconozco que era, soy y moriré muy cafetero).
El colega de fatigas debe conocer algún sortilegio que habrá obtenido de algún chamán que le permite vencer el embrujo de la colombiana: yo en cambio me dejo sucumbir ante la atracción que me provoca esta mujer, que me hace visitarla con más asiduidad que al facultativo de la medicina que tengo asignado, lo cual no es mala situación o realidad mía, bien pensado.
Aunque para mí sus ojos son como dos granos de café tostados que el viento trae flotando y estoy deseando beberme, acepto su definición de embrujo o de mirada hipnótica. Pero hay otra cualidad que destaco más en ella si cabe... siempre que tras saludar a Olga o July (tan atentas de continuo y buenas anfitrionas...), se abre la puerta de la habitación, Claudia me premia con una sonrisa que puesta en su boca es como abrir las puertas del edén/o paraíso terrenal. Imagino que sea una forma de dar la bienvenida, o de pensar... este hombre no debe tener casa en la que guarecerse... o que mi foto debe estar en los carteles propios de las Películas del Oeste en las que reza al pie “Wanted... dead or alife“ - Se Busca... vivo o muerto - y se ha puesto precio a mi cabeza, y que en tan insigne chalet no me van a entregar sin disparos para que no se me lleven los servidores de la ley...
Dejando la broma, destaco en ella sus labios cuando sonríe; y me vinieron a la cabeza estos versos del poeta Miguel Hernández:
Tu risa me hace libre
Me pone alas,
Soledades me quita,
Cárcel me arranca.
Boca que vuela
Corazón que en tus
Labios
relampaguea...
Tras el pertinente paso por la ducha compartida comienza ese tiempo en que pierdo el contacto con la realidad de los problemas del trabajo y de la vida en genaral... Es labor de ella con esas artes amatorias que ya son bien conocidas en el foro, destacando lo bien y profundo que besa... en mi modesta opinión debe ser de lo más difícil y a veces ingrato para las hetairas.
Va descendiendo besando mi torso sin un ápice de vello - hay que incentivar con esos detalles a las chicas sobre todo si ya el cliente ha pasado el medio siglo de vida como es el caso... aunque como dijo el ilustre recluso M. Conde... Uno no está nada mal...- hasta llegar a la zona más erógena del varón, con una maestría propia de de una catedrática de lengua gala. Tampoco se olvida de los gemelos... No puedo por menos que complacerla con ese número que va después del 68 (voy a dejar lo de los acontecimientos de ese mes de mayo que yo no había ni nacido entonces...) y antes del setenta... La compenetración es perfecta como dos bailarines de salsa o bachata - en esas tareas y en otras más me da mil vueltas con esa sangre de Cali que corre por sus venas-. En honor a la verdad, ensayamos mucho pero mucho cada semana... Pero hay que tirar de inspiración siempre con féminas así...
Tras un breve respiro para brindar con un cava bien frío (hay que seguir siendo detallista con ésta y el resto de compañeras que prestan sus servicios de profesoras de tantos idiomas y que tan bien nos reconfortan) pasamos al sillón tantra para ser yo ahora el que tenga mis labios bien ocupados y sólo pueda escuchar sus gemidos pero como soy un poco duro de oído, acerca su boca a mi oreja para decirme entre susurros que va a dejarme después de esta postura, como el marinero afanoso de su labor en cubierta y que no se da cuenta que una gran ola va a barrer toda la superficie del barco... Le solicito que me deje la nariz y boca libres para poder respirar de forma acompasada y ella se inserta en el mástil de la nave para defender su posición dominante hasta que ese chorro de agua cálida (como si fuera del mar caribe por su elevada temperatura) se abre camino sin control alguno y sumerge todo lo divino y lo humano... De veras que no exagero en cuanto al caudal de fluido corporal que mana de ella; y es agua, no va mezclada con otros humores corporales que a veces salen de la vejiga - lo aseguro por qué otras veces lo he recibido en la boca y no es nada desagradable... -Lo que siento es el gran desgaste que le produce; pero ella es joven y se recupera en cuanto le doy unas gotas de leche condensada que llevo en un tubo siempre. Para que se relaje de todas le aplico un masaje en la espalda y las piernas que las ha tenido en tensión en el tantra en el anterior envite...
No sabía que se iba a ir de vacaciones tan pronto, así que agradezco la información de Tito porque seguro que esta misma semana me paso a visitarla, para luego no añorarla. Aunque eso es imposible...
"Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido", yo también me he atrevido a plagiar al gran maestro Pablo Neruda. Será una pérdida temporal, un hasta luego, que todo el mundo tiene derecho a desconectar unos días.
Para no ser repetitivo alabando las maravillas de esta mujer, solamente diré que desde que leí la primera experiencia que publicó el compañero, cada vez que estoy con ella escucho en la habitación el brindis de La Traviata, como sonó para él en aquella ocasión. Buscaré esas canciones que él cita, aunque me van más los ritmos latinos que escucho a su lado en nuestros encuentros, sabiendo que cada vez que los hagan sonar, tendré presente un pedacito de Claudia. Tranquila, que aún nos quedan más océanos en los que navegar.
P.D. Como decía un amigo mío... que no me entere que esa mujer tan chévere pasa hambre... imparte tus conocimientos en cada 4 manos que entres...
