Mucho más prosaico, pero mucho más respetuoso con las trabajadoras.
Como dispongo de muy poco tiempo para estas lides, suelo reservar con bastante antelación para asegurarme a la chica, lo que no impidió que el pasado mes de diciembre cuando ya me dirigía a coger el metro para ir a la casa hermana
se cayese del cartel mi cita. Vía whatsapp me pedían disculpas porque la chica en cuestión se tenía que ir por motivos personales (fueron demasiados explícitos en sus explicaciones y no las voy a repetir aquí). Estas cosas le pasan con mayor frecuencia a la
mujer trabajadora, de hecho recientemente en otro sitio me ha vuelto a pasar lo mismo. Tenía el tiempo y el dinero así precipitadamente hice un plan b. La elegida no me defraudó.
A primeros de año volvía a disponer del tiempo y del dinero así que intenté reservar en el palacio con una de mis favoritas. Olga fue más discreta y no me dio explicaciones, pero me dijo que no estaba disponible a pesar de estar anunciada. Mi frustración me hizo ser un pelin grosero en mi mensaje de respuesta. Gracias Olga por no haberlo tenido en cuenta ni habérmelo reprochado nunca.
Cuando volví a ver ha dicha chica y se lo comenté, me explicó los motivos personales que le impidieron ir a trabajar y le obligaron
a caerse del cartel.
Detrás de cada trabajador o trabajadora hay una persona, no una máquina, personas que hacen sus planes y que a veces no salen como uno/una quiere y la vida nos impide ir a trabajar o salir precipitadamente del trabajo a atender cuestiones personales, algo que desgraciadamente a 30 días del 8 de marzo le sigue pasando con mayor frecuencia a la mujer trabajadora. De repente
ya no hay quince en el cartel.
Hay cuestiones a las que veo difícil solución.
En una ocasión cuando ya estaba a unos 20 metros de la puerta, salía otro "aficionado a los masajes terapéuticos". Reduje mucho el paso y disimulé todo lo que pude.
Otro día más o menos a la misma distancia vi como salía una chica cuando yo me dirigía a entrar, ambos desviamos la mirada.
Lo peor fue el día que cuando tengo la mano en el picaporte para tirar de la puerta de salida de repente suena la apertura del portero automático. Ni los buenos días nos dimos.


A lo mejor es que visito demasiado a menudo estas casas y por eso me pasan estas cosas, pero tengo claro que la vida se nos va y puede que un día me mire al espejo y piense que ya estoy lo suficientemente viejo y no quiera seguir disfrutando de estos placeres, mientras tanto iré cada vez que pueda, pero teniendo claro que tienen sus vidas y que puede que alguna vez se caigan del cartel.
Un saludo compañeros y disfruten de la vida que es demasiado breve.