Hablando de eventos.
Está gente que genera una cantidad de pasta alucinante, pienso que podrían aportar su granito de arena, para mejorar las condiciones de vida del barrio de Villaverde, y sobre todo, San Cristóbal de los Ángeles.
Si mucha gente de los que acuden a estos macro conciertos, vieran con sus propios ojos, el trasiego diario, tanto diurno como nocturno por el propio polígono Marconi, si si, justo a los lados de donde han colocado vallas para facilitar el aparcamiento de los asistentes, se quedarían ojipláticos!
Es la misma imagen, que en los años 80 se llevó por delante a toda una generación de jóvenes.
De verdad, creo que no es tan complicado, ni costoso, poder atender a estos toxicómanos a diario, y facilitarles un poco la vida.
Hay una Ong, o algo parecido, que acuden de cuando en cuando, aportando algo de comida y bebida, preservativos, e información, para ayudarles a intentar facilitarles el día a día, pero no es suficiente suficiente.
De tal manera que las toxicomanías, se adentran cada día más, dentro del polígono, ofreciéndose desesperadamente para que hagas con ellas lo que te dé la gana a ti, para conseguir unos pocos euros, para su dosis y su momentánea tranquilidad.
Para pasadas unas pocas horas, volver a realizar la misma operación.
Por 10 euros, dicen que te hacen lo mejor del polígono. Natural por supuesto.
Si la desesperación es más acuciante, por 5 euros, se dejan todo natural.
Hasta por 1 euro, para comprar una botella de agua, te siguen ofreciendo de todo.
No he utilizado estos servicios con ninguna de ellas, jamás, pero últimamente es cierto que con el aumento de la oferta en la zona, y repito que no son tantas, habrá como 40 personas, me ha tocado la fibra y creo que no es tan difícil, buscar una solución a este problema.
Si te adentras en el barrio de San Cristóbal, puedes ver el deterioro que provocan en la humilde población trabajadora que viven en las viviendas de toda la zona.
El reducido número de narco pisos en la zona, son puntos calientes de adquisición del material necesario para calmar sus necesidades.
Para a continuación, administrarse la dosis, y tumbarse por suelos, portales, sombras en verano, y quedarse en estado tipo, walking dead.
Es literal.
Si quieres verlo en directo, acercáte a cualquier hora del día, pero sobre todo a la caída de la tarde, tomate un botellín en la ventana de alguno de los bares de la zona, o siéntate en la terraza y simplemente observa el panorama.
Ves cantidad de familias humildes, trabajadoras, haciendo sus compras por el barrio.
Gente en su gran mayoría latinoamericanos, que se han establecido en el barrio, debido al precio más asequible que en el resto de zonas de la capital, y que les resulta imposible.
Y repito, son trabajadores. El marido y la mujer. En lo que buenamente consiguen.
La construcción y servicios varios y ellas en el cuidado y atención de mayores, enfermos, limpieza de oficinas, colegios y comunidades de vecinos.
Todos ellos con el único fin de dar una vida mejor a sus hijos.
Pero todos tienen la gran preocupación, de que sus hijos puedan caer en algún tipo de banda o grupo raro, que les puedan ocasionar un daño terrible.
Pero esto no pueden controlarlo los propios padres solos.
Con jornadas de trabajo muy largas.
Con horarios intempestivos, y que no pueden rechazar, por su necesidad imperiosa de ganarse el pan y la sal.
Un dato llamativo, incluso dentro del polígono, es la cantidad de iglesias y locales, tipo evangélicos, que han ido apareciendo en la zona.
Ofreciendo acogida a los más pequeños de la casa, con actividades y campamentos de día.
Los padres en estos casos, están absolutamente agradecidos a estos lugares, y a sus integrantes.
Muchos de ellos voluntarios.
Yo mismo participé como voluntario en uno de ellos, este verano, (un par de días solamente) y la sensación de felicidad y seguridad que trasmiten es total.
Los domingos tienen lo que ellos denominan, el culto a Dios, en varios horarios de mañana y tarde y al que acude toda la familia, agradecidos por la labor recibida...
Continuaré aportando.