Me encuentro en tu lecho, pero no soy la almohada.
Tengo un botón que al pulsarlo, te moja por completo.
No hago ruido, pero conmigo la noche se llena de gemidos.
A veces soy lento y profundo, otras rápido y superficial... pero siempre dejo la habitación oliendo a ti y a mí...
Jajajajja, es una ducha.

