Podría ser que hubo reorganización? Me alegro que la academia sigue ahí, y más aún ahora con hilo de profesionales!
Pues dicho y hecho; me personé en la Academia lleno de ilusión para conocer a María y Susana con la idea de hacer una clase los tres juntos para así en una vez valorar la clase impartida por cada una.
Una vez franqueada la entrada veo que, efectivamente, debe haber cambiado la Gerencia porque no reconozco a la encargada ni vi ese encargado tan amable de siempre.
Presentación: Se cierra la cortina. Tachaan; se abre la cortina... 2 Profesoras y ya.
No me dicen quienes son y la verdad, así de pronto, tampoco las sitúo con las fotos. Y sin más me dicen con quien.
No hay nadie más "todas ocupadas".
Y Malía?, digo yo. "Ha salido".
Y Susana? Desaparecen molestas gritando "Susana" quien de pronto aparece como la coneja de la chistera!
Susana viene lanzada con una gran sonrisa, me besa como la novia que no has visto en 3 meses y me coge de la mano escaleras arriba hacia las clases superiores. Hacía años que no había subido ahí, pero todo bien. Clases con más luz que abajo y todo arreglado.
Sigue la inmensa alegría por haberme encontrado con ósculos y abrazos! Pasamos por el único baño de la planta para preparar las herramientas de enseñanza y me cuida como un tesoro!
Vuelta al pupitre siguen los ósculos y abrazos mil, de todos los colores, para gradualmente llegar a la primera clase de Francés que, enseguida, veo que domina perfectamente y le gusta darla!
Sin darnos cuenta cambiamos a la clase de matemáticas comprobando mi práctica en los números del 60 al casi 70, pero nos quedamos insistiendo en ese número mágico del 69 que se necesita tanto para ser feliz en la vida!
Y de ahí, otra vez sin casi darnos cuenta, resbala y de pronto me encuentro en una clase de Rodeo donde ella demuestra también es la mejor Vaquera, cabalgando sin fin hacia el horizonte lejano que tenemos delante a lo lejos.
Sin cansarse en ningún momento, sabe que me tiene que reforzar en Francés una vez más porque lo necesito y se implica, mientras además me cuenta cuanto le gusta comer las Albóndigas Españolas que se las mete de 2 en 2 en la boca!
En fin: Solo me salva el timbre de final de clase. Si no, me devora a mí también.
Quedamos en que necesito mucho más para poder pasar próximamente los exámenes y por lo tanto deberé repetir pronto y con más tiempo.
Aunque triste de verme partir de nuevo, me acompaña hasta la puerta sin que vemos a nadie más y así vuelvo a la vorágine del mundo cruel exterior.