¿Qué más se puede decir que no se haya mentado en las reseñas previas de damas y camaradas? Sólo cabe reiterar el cordial saludo a las almas y los cuerpos implicados; a la inefable anfitriona, a todas las demás bellas y atrayentes mujeres; a los organizadores, grandes, de esta Casa y al cuerpo expedicionario de batalladores que fue a dar lo que pudo en tal y desigual, pero gozoso, combate... Como el disfrute se da por sentado -como antaño el valor al soldado- voy a recrearme -con cierto afán de autofustigamiento- en ese par de notas a pie de página, "molonas" y exquisitamente intempestivas, que toda experiencia puede albergar y... si se me tira de la lengua, reseñar también que sí... que anduve un poco a por uvas en ciertos momentos... Por ejemplo, el instante glorioso en que en uno de mis envites para asaltar a una de las bellas fortalezas allí en la planta superior... me vi distraído, como arrebatado, por la charla -casi diríase ponencia- que, con voz vigorosa, estentórea, impartía el amigo Spirit, por entonces de descanso, en esos momentos en la barra a una parroquia de fieles sobre la naturaleza y bondades de diversas clases de cerveza. ¡Cómo se me iba el santo al cielo! Y qué poco me interesaba por entonces todo aquel asunto.

Por otra parte, de nuevo, también esta vez, se planteó en la fiesta el reto pluvial con cierto desafío. A muchos combatientes nos vienen las ganas cuando no toca; y cuando toca, no hay lluvia en la nube. Retos coreográficos y logísticos que habrán de ser resueltos en próximas ocasiones... Que esta vez había desayunado remolacha y quedó el bonito tinte rojo sin aprovechar para el espectáculo de luz y color.
No quiero dejar sin hacer justicia también a los momentos memorables de compañerismo y alegría que se prolongan en ocasión del almuerzo y la cena al calor de estos festivales.
Y, así, recordando los frenesíes ofrecidos por las oficiantes de estas celebraciones (y a cuyos regazos podemos acudir confiados, sin esperar a que vuelvan a constelarse unidas en el próximo hito estacional... que también...), me vuelvo a la luna, ahora que se han regresado los de la navecita.
Firmado:
el Adelantado Mayor del Reino