El actor francés Jean-Paul Belmondo fue el primero que pasó el pulgar por los labios, gesto absolutamente masculino, y después fue copiado en los anuncios de Martini.
El veneciano Casanova es en el hombre en el cual deberíamos de fijarnos todos los mortales, no había ninguna mujer del Siglo XVIII que no quisiese ser poseída por ese maestro de la incitación. Una vida fascinante, símbolo de la seducción. Giacomo, tiene documentadas en su biografía 132 conquistas de mujeres muy famosas de la época, aunque se sabe que fueron miles las que se entregaron a él, un rato o el tiempo que él quisiese.
No creo haber imitado a ningún galán, si acaso habrá sido de manera inconsciente. Deseo parecerme a mí mismo, pero claro, me gustaría tener más carisma, ser más elegante, un seductor, educado, más guapo, todo ello probablemente me convertiría en un hombre atractivo para la mayoría de las mujeres.