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Macarena 667396164

Esaschicas Premium

@Patapalo, excelente relato. Nos podrías indicar cuántas rosas te supo todo? Incluyendo el tiempo en el bar y todo ello? Gracias!
Gracias @Intimissimi,
Cuando decía en el post anterior lo de "para venirnos a casa (con las mismas condiciones de la vez anterior)." me refería a que fueron dos horas por 240. Igual que la otra vez que la vi.

Lo de tomar algo antes surgió sobre la marcha (mentira, yo lo llevaba estudiado, pero a ella no se lo había comentado. quedé con ella en aquella zona que hay varios locales con la idea ya estudiada). En esta parte invité yo, pero ella no pidió nada más.

Luego para la vuelta, le di 20 extra para un taxi. La verdad es que estuvo todo muy bien invertido.
 
He de reconocer que lo mío con esta mujer empieza a ser un poco enfermizo jejeje. No sé qué me da (o sí), pero cuantas más veces estoy con ella, más veces me apetece estar. ¡Es morbo en estado puro!

Sabiendo que estaba por aquí la contacté y como por temas laborales ando muy pillado, le propuse algo que ya habíamos probado hace tiempo… que se viniese a mi oficina.

Quedé con ella una tarde a última hora. Le pedí que viniese lo más “ejecutiva” posible y concerté una reunión “de verdad” con reserva de sala, autorización de entrada y todas esas cosas.

Llegó con un traje chaqueta y una falda de color oscuro, con una blusa blanca debajo. Cerradido, sin estridencias. El pelo recogido en una coleta y maquillada con discreción. Me gustó mucho.

Llegó un poco antes de lo esperado, por lo que nos fuimos a la sala a “trabajar”. Yo con el portátil y ella con una libreta. Se sentó a mi lado y mientras navegaba aleatoriamente por la intranet ella se entretenía en tocarme discretamente por encima del pantalón mientras me iba diciendo cochinadas suavemente, incluso llegó a sacármela… me estaba poniendo cardiaco. En un momento, me dejó totalmente descolocado, dejo caer un boli al suelo… y al ir a recogerlo se metió bajo la mesa y llegó a meter mi juguete en su boca… ¡Joder! Qué momento.

Ante el miedo de que apareciese alguien (a esas hora ya quedaban pocos, pero por si acaso), le dije de ir a tomar un café al office.

Llegamos, cerramos la puerta y mientras le sacaba un café de la máquina, aprovechando que ella estaba sentada, me acerqué a su lado y me saqué el soldadito para ponerlo junto a su cara y ver como abría su boca y se lo tragaba entero, me la comenzó a chu. de una forma deliciosa, fue una comi. corta pero sustanciosa, mientras estaba pendiente que nadie entrara de improviso. Tras tomarnos el café volvimos a la sala para hacer un poco tiempo y asegurarnos que ya estábamos solos.

En media hora ya no había nadie, nos volvimos a ir al office, ella delante y yo mirando su culo apretadito por la falda, imaginando como abrir sus nal. y meter mi le. entre ellas.

De nuevo en el office cerramos la puerta por dentro. La luz estaba apagada y no la encendí por no dar la nota, solo había un hilo de luz de las luces de emergencia y la luz que entraba por la ventana, con lo que se podían ver un poco los cuerpos entre penumbra… me resultó muy excitante.

Empezamos a comernos a b, la des. sobre la marcha todo lo rápido que pude para acariciar su cu. con mis manos y sentir su suave piel. Sus manos tampoco estaban quietas y me desabrochó el pantalón. Cogió el juguete entre sus manos. Sentía como me lo apretaba, lo acariciaba, me hacia un suave masaje mientras nos seguíamos b, mis manos habían pasado de atrás a delante, metí mis dedos entre sus labios, acariciándola de arriba a abajo, empecé a sentir como mis dedos comenzaban a mojarse de sus jugos, estaba muy mojada.

Macarena seguía masajeando. Saqué mi mano de su entr. y la acerqué a mi nariz, que aroma más rico, aquello me excitó mucho más, tanto que me agaché frente a ella y me abalancé con mi b en su cuevecita.

La mordisquee, se la chu. con ansia, estaba deliciosa, su botón hinchado y mojado, olía a hembra excitada. Tras un rato, le di vuelta, la apoyé en una silla, separé las nal. y volví a meter mi len., saboreando cada rincón y visitando los dos agujeros. Tenía la boca y parte de la cara empapada y no era mi saliva, sino sus propios jugos.

Al rato cambiamos los papeles. Me puse de pie y fue ella quien se arrodilló. Cogió el sable con su mano y se la metió toda en su b. Lo chupó de todas las maneras, primero lento, recreándose con su len. Luego cambios de ritmo, recorridos por fuera, con todo dentro hasta los gemelos… Ufff. Apoteósico.

No aguantaba más. La ayudé a ponerse de pie apoyada de nuevo en una de las sillas, con su culo bien en pompa. Guantes y para adentro. Tenía la vag. chorreando. Estuvimos un rato así, dándolo todo, hasta que me pidió que me sentase y se sentó sobre mí. Me cabalgó a su ritmo hasta que se levantó se apoyo un poco sobre una mesa y mientras seguía tocándose muy rápido esquirtó como una fuente… dejó todo encharcado.

Con mi sable en la mano… sin decirle nada se agachó de nuevo para hacerle mimitos bu… ni un segundo duré. Se apartó un poco y se lo eché sobre su pecho… Se levantó para volver con ósculos. Restregando su sudor y mis jugos contra mi pecho. ¡Que pasada!

Ya exhaustos y relajados, nos vestimos, fuimos a recoger los trastos y nos fuimos tranquilamente, tras un rico s furtivo que fue delicioso.

Desde que llegó hasta que nos fuimos pasaron algo más de dos horas. Le di 240 y luego la llevé donde me dijo.

Ya estoy maquinando la próxima…
 
¿El teléfono del título del hilo es correcto? Ocurre que no la veo en ningún sitio.
 
Ayer a las 5:42 Pm.
¿El teléfono del título del hilo es correcto? ocurre que no la veo en ningún sitio.
Sí, el teléfono es correcto.
667396164 por whatsapp (creo que también Telegram).

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He vuelto a repetir, la "próxima" no tardó en llegar...

Aprovechando que está por aquí en Navidades le pedí que se viniese a casa (unas 6 o 7 horas por 400).

No os quiero aburrir ni resultar pesado. Como resumen, esta vez la cosa fue de disfraces... Pillé en un chino un disfraz de elfa muy cuqui y guarrillo y como buena elfa estuvo haciendo feliz a Papá Noel.

Como siempre, un valor seguro... salvo el asterisco, hubo de todo y muy bueno. Chorros incluidos.

Por otro lado, me comentó que por estas fechas es su cumple y estaba viendo si podía organizar alguna ero-fiesta para celebrarlo... me la pierdo porque me piro fuera, pero si alguno pilláis cacho, ya nos contaréis.

Felices y golfas Navidades!
 
Traca de fin de fiesta (versión 3 horas de puro vicio). 🔥

Jooooer… qué ganas tenía de contároslo sin enrollarme demasiado. Hace una semana, justo despidiendo los excesos navideños y antes de empezar la cuesta de enero, montamos una de esas juergas que todavía me ponen la piel de gallina solo de recordarla.

Llevaba tiempo insinuándole por chat la fantasía del “masajista sorpresa” pero en plan regalo doble. Le propuse que me encargaba de todo y ella solo tenía que dejarse llevar. Flipó cuando le conté el plan. Busqué a un compi de máxima confianza (limpio, buen rollo, de los que saben estar), cerramos el precio (tres horitas a 250 cada uno, de las que aprovechamos hasta el último minuto). Ella eligió el sitio perfecto: un apartamento por horas que ella ya conocía de otras veces. Muy discreto, poco frecuentado, luces tenues y ese rollo canalla que invita a perder el control sin que nadie se entere.

Ella llegó la primera y nos esperó dentro como si estuviera en su casa. Le había pedido que se pusiera cómoda: una batita fina de satén que apenas tapaba nada, nada debajo, aceites preparados, velas, música bajita… y en el bolso, por sorpresa, había traído un juguetito vibrador que luego nos dio mucho juego.

Llegamos puntuales. Llamé a la puerta y le dije con voz de travieso: —Abre, que hoy te toca doble sesión de relax… ¿te fías?

Abrió con esa cara de “¿qué habéis tramado?” pero cuando vio al otro detrás de mí (alto, moreno, sonrisa de chico malo que sabe perfectamente lo que hace), se le iluminaron los ojos y soltó una risita nerviosa preciosa. —Sois lo peor… pero pasad, venga, pasad ya.

La tumbamos boca abajo en la enorme cama. Batita levantada, aceites calientes resbalando por la espalda, glúteos, muslos… Ella gemía bajito, relajándose cada vez más. Nos turnábamos: uno en los hombros, el otro abriendo despacito las pier., subiendo por la cara interna… Cuando le tocó girarse ya estaba muy húmeda y brillante de deseo, pezones como piedrecitas y esa mirada de “por favor, ya no puedo más”.

Ahí empezó lo realmente bueno. Nos pusimos uno a cada lado, ósculos en el cuello, saboreando sus pec. mientras las manos bajaban a su intimidad. Ella se retorcía, agarrándonos con las dos manos, acariciándonos a la vez con una mezcla de ternura y ansia brutal. —Quiero sentiros dentro… los dos… ya —soltó entre gemiditos.

La pusimos de rod. en el centro. Primero turno de boca doble: uno en sus labios, el otro en su mano, turnándonos. Joder, qué manera de usar la len… profunda, húmeda, mirándonos a los ojos mientras nos acogía hasta el fondo. El compi no salía de su asombro: “Hostia, esta mujer es de otro planeta”.

Luego vino el momento estrella. La colocamos en una postura muy perrito sexy (ella arqueando la espalda como solo ella sabe), yo detrás entrando despacio en su calor mientras el otro se dejaba saborear por delante. Cambiamos varias veces y en una de ellas probamos el doble masaje vag… pero no cuajó del todo porque, claro, nosotros dos parecíamos gatos de escayola al lado de ella, dada nuestra poca flexibilidad. 😥

Macarena es bajita, manejable y jodidamente flexible. Casi cualquier posición le sale natural. Nosotros en cambio… si nos doblamos mucho crujen las articulaciones y todo. Ella se partía de risa cada vez que intentábamos una postura elaborada y acabábamos con cara de “esto no sale, tía”.

En un momento sacó el juguetito que había traído (un pequeño pero potente Satisfyer con forma curvada), lo puso en marcha y lo usó contra su punto más sensible mientras yo la tenía dentro y el otro le daba ósculos en el cuello y los pec. La combinación fue letal. Empezó a temblar entera, a gemir más fuerte… y de repente soltó un squirt impresionante que empapó la sábana, mi regazo y hasta salpicó al compi. Los tres nos quedamos en shock un segundo y luego nos echamos a reír como tontos.

El final fue de película porno con final feliz. Ella cabalgándome con mucha fuerza, el compi al lado dejándose devorar con la boca, el vibrador todavía zumbando entre sus piernas… Cuando terminó la segunda vez apretó tan fuerte con todo el cuerpo que casi nos lleva a los tres de golpe. Al final llegamos casi a la vez: ella convulsionando y cayéndose sobre mí, yo derritiéndome dentro (con guantes, claro), y el compi soltando todo por su espalda y glúteos. Menuda obra de arte abstracta quedó después jajaja.

Después del subidón nos quedamos los tres tirados, sudados, riéndonos como idiotas. Ella nos dio besos alternos, nos llevó a la ducha, nos enjabonó a los dos con mucha calma y cariño y soltó la frase de la noche: —La próxima os quiero disfrazados de bomberos… o de lo que sea. Pero repetimos ya, eh.

Brindamos con el cava que habíamos llevado para un picoteo al que no dedicamos demasiado interés (teniendo semejante chica al lado… no es para estar haciendo caso al jamón). Para sorpresa final se tocó delante de nosotros, para terminar mezclando de una forma muy sugerente el cava con su squirt final. Pensé: “Madre mía… esta mujer es adictiva”.

Higiene impecable como siempre. Tres horas de reloj bien aprovechadas.

¿Alguien se apunta al siguiente round con Macarena? Porque cada vez sube más el listón… 😈🍾
 
He vuelto a quedar con ella aprovechando que está por aquí para carnaval. Como siempre le voy escribiendo de vez en cuando, unas veces contesta y otras tarda más…

Tras varios mensajes me dijo que venía la semana pasada. Quedé con ella en un centro comercial para recogerla y hacer después alguna cosita en casa.

Cuando llegué la vi sentada en una mesa de una cafetería: rubia, menudita, delgadita y con una blusa ajustada que marcaba unos pechos firmes y generosos. Sonrió al verme y se levantó para darme dos besos. Olía a vainilla y algo dulce. Pedimos café con leche y un trozo de tarta para compartir.
Mientras charlábamos de tonterías su pierna empezó a rozar la mía bajo la mesa. Yo subí la mano despacio y acaricié su muslo por encima de la falda. No la apartó. Ella suspiró bajito, se inclinó hacia mí y sus pechos se acomodaron sobre mi brazo. Sentí el calor de su piel. “La situación me está calentando”, susurró, y empezó a juguetear con sus dedos y los míos sobre la mesa. Me los cogió como si fueran otra cosa y suavemente empezó a mover los suyos arriba y abajo… uffff. No habíamos empezado y aquello prometía.
Cuando terminamos fuimos al coche. Apenas salimos del aparcamiento cuando su mano ya estaba en mi muslo, subiendo poco a poco. “¿Puedo?”, preguntó con voz traviesa. Obviamente le dije que sí. Desabrochó mi cinturón con dedos hábiles y metió la mano dentro. Sus dedos envolvieron mi juguete, ya duro, y empezó a acariciarlo con movimientos suaves, de nuevo arriba y abajo, apretando justo donde más placer daba.

Entonces se inclinó sobre mí, apartó la ropa y lo tomó entre sus labios cálidos y húmedos. Es toda una experta. Con ritmo lento y profundo, la lengua girando alrededor de la punta, bajando hasta el fondo sin prisa. El coche olía a deseo. Tuve que parar en un lateral para no perder el control.
Llegamos a mi casa casi sin hablar. Apenas cerré la puerta, mi boca buscó la suya, contra la pared. Nuestras lenguas se enredaron. Le desabroché la blusa sacando esas frutas redondas y suaves. Las besé, las lamí, mordisqueé los botoncitos rosados hasta que ella arqueó la espalda y empezó a gemir. En volandas la llevé al sofá, la tumbé y me arrodillé entre sus piernas. Le bajé las braguitas con los dientes. Su intimidad estaba húmeda, hinchada, brillante. La acaricié con la lengua, despacio, saboreando cada pliegue, rodeando su punto más sensible hasta que sus caderas se movían solas contra mi boca.
No aguantamos más. Me puse la protección y me subí encima, entré despacio, centímetro a centímetro, sintiendo cómo su calor me envolvía por completo. Empecé a moverme saliendo casi del todo y volviendo a hundirme. Ella rodeaba mi cintura con las piernas, clavándome las uñas en la espalda. “Más fuerte”, susurró. Aceleré. Era fantástico oír el choque de los cuerpos con un sonido húmedo. Cambiamos de postura varias veces. Cuando ella estaba encima, cabalgaba con movimientos ondulantes y sus formas rebotando frente a mi cara. La sujeté por las caderas, guiándola, sintiendo cómo su interior se contraía alrededor de mí.
El placer subió como una ola. Ella empezó a temblar, sus gemidos se volvieron más agudos. “Voy a…”, jadeó. De repente se tensó, echó la cabeza hacia atrás y un chorro caliente y abundante brotó de su intimidad, empapándome el vientre y el sofá. Fue intenso, prolongado, mientras seguía moviéndose encima de mí. Verla así, perdida en el éxtasis, me llevó al límite. Yo también terminé con un gruñido profundo.
Nos quedamos abrazados, respirando agitados, su cuerpo pequeño y caliente pegado al mío. “Esto solo ha sido el principio”, murmuró.

Seguimos un rato, con más juegos y más finales…

Estuvimos dos horas y pico por 240.
 
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