Esas locas no van a la puerta de los clubes y prostíbulos donde a las chicas las tienen en condiciones laborales de mierda, esas chifladas nos acosan en las redes a las independientes. Se meten en nuestros anuncios a escribir cosas súper agresivas intentando humillarnos, nos denuncian las cuentas. Tienen unos rollos rarísimos con el sexo, son misóginas, clasistas, racistas y homofóbicas. Realmente son una vergüenza para la lucha por la igualdad y tienen la cabeza llena de pajaritos. Niñas universitarias que no trabajan para mantenerse, jugando al activismo con el dinero de papá y mamá, nos dicen a mujeres adultas con cargas familiares cómo debemos desarrollar nuestra sexualidad y cómo vivir.