En el sexo no debe haber reglas excepto las que traten de proporcionar un espacio de seguridad para que no se produzcan daños físicos o morales no consentidos. Por lo cual, toda regla que no tenga el fin mismo de proteger, es susceptible de romperse.
Otra cosa son las prácticas extremas, de las que no puedo opinar ya que no soy usuario de ellas.
Querido @PuteroRedomado69, estoy totalmente de acuerdo contigo: las únicas reglas que merecen respeto son las que protegen. Las demás están para explorarlas, doblarlas o directamente romperlas… según la piel con quien estemos. Y tú lo has dicho muy bien: proteger y, a la vez, liberar.
El placer es una suma o sucesión de suspiros incontrolados, caóticos o no.
¡Vaya
@ReyUno!
Qué bonita definición... “una sucesión de suspiros incontrolados”. Me ha encantado. El placer no se mide en intensidad sino en esa pérdida de control que se siente cuando ya no quedan reglas que seguir.
Guionizar una cita y establecer reglas esta bien, pero todo mejora cuando nos vamos saltando el guión e ignorando las reglas.
Algunas reglas son aceptables, pero mirarnos a los ojos y saber que nos las vamos a saltar no tiene precio en ese momento.
Eso sí, siempre consensuado.
¡Ay
@Rikoriko eso de “mirarnos a los ojos y saber que nos las vamos a saltar” me ha parecido delicioso! La mirada cómplice que anticipa la travesura siempre excita más que la travesura misma. Lo has descrito con precisión quirúrgica.
Buenos días Anna, feliz lunes y feliz semana, no me excita especialmente romper las reglas tanto como quien comparto esa ruptura, jijijijiji. Besos y abrazos.
Feliz lunes a ti también querido
@Crpt
Eso que dices de que lo que excita no es romperlas, sino con quién se rompen… ahí está el secreto. No hay reglas ni transgresiones si no hay conexión. Y tú lo sabes bien.
Las reglas están para cumplirlas? Que rollo sería.
Las reglas están para saltárselas,
Todas, todas no. Pero sí algunas.
Amigo
@TheSpirit ya sabía yo que tú ibas a reivindicar el placer de saltárselas. Y haces bien. En el sexo, las reglas solo existen para recordarnos lo divertido que es romperlas.
En sexo a veces es un pasillo oscuro, irracional que da miedo cruzar.
Benditos aquellos que lo cruzan sabiendo que llegarán a la lujuria más desproporcionada.
Miedo o placer?
Querido
@Tomáspa, tu imagen del “pasillo oscuro” me ha encantado… cruzarlo da miedo, sí, pero también una cierta forma de lucidez. A veces hay que entrar en la oscuridad para descubrir lo que realmente nos enciende.
A ver cuándo nos das la sorpresa, que me tienes en ascuas.
¿Y si te la doy en consulta querido
@Werfinho?
Me encanta romperlas como a ti. Ver como rompes el Prohibido es toda una provocación maravillosa a romper todas aquellas limitaciones que siempre nos hemos impuesto en el sexo. Yo que ya he tenido la suerte de conocerte te imagino jugando a provocarme para romper todas las reglas. Todas las represiones que tu eres capaz de triturar. Besos.
Ay, @VicentePerez… tú siempre tan atento al juego. Qué bonito lo de “ver cómo rompo el prohibido”. El placer no está en romperlo, sino en hacerlo con alguien que se atreva a mirarte a los ojos mientras lo haces.
A mí me parece muy, muy morboso que te pongan reglas al principio y que luego su excitación te haga ver que se pueden romper y llegar un poquito más allá, súper excitante.
Coincido plenamente, querido
@Focusmini
Eso que dices tiene mucho de verdad… hay algo deliciosamente excitante en ver cómo alguien se atreve a cruzar su propia línea, no por rebeldía, sino porque el deseo le empuja un poco más allá.
Y cuando esa transgresión nace del placer compartido, ya no hay reglas, solo piel y complicidad.
Hola gente!
No suelo escribir porque no vivo por aquí cerca, pero soy lector asiduo.
Me gustaría preguntaros qué hay que hacer para poder quedar con esta mujer. Lo he intentado en varias ocasiones y lo único que he conseguido han sido tres plantones y que me hagan ghosting.
Gracias de antemano!
No desea quedar contigo, asúmelo.
Sí, está asumido. Una pena la verdad.
Pero me genera curiosidad, porque nunca nos llegamos a conocer y por si a alguno le ha pasado.
@Crazycipoter @Classic
No suelo entrar a aclarar estas cosas, pero ya que lo habéis sacado, lo haré una vez y con cariño.
No tengo nada personal contra nadie, ni doy plantones por deporte. A veces la agenda se me desborda, otras simplemente no siento la conexión necesaria, y prefiero ser honesta y no forzar una cita que no vaya a ser buena para ninguno.
No soy un servicio rápido: trabajo con personas, no con huecos libres.
Y aunque entiendo la frustración, también pido que se entienda mi forma de cuidar lo que hago… porque de ahí nace precisamente lo que tantos valoran.
Fin del foro chat.
@Anna Smz es completamente libre de elegir a quién quiere ver y a quién no, sus motivos tendrá y debemos respetarlos.
Por otro lado, me parece triste, revanchista, vergonzoso, de muy mal gusto y educación por parte de
@Crazycipoter escribir su primer post después de 5 años de ser forero (2020) solo para esto.
Lo dicho, cualquier comentario al respecto será inmediatamente eliminado.
Gracias, querido amigo
@Jersey. Siempre tan ecuánime y claro, incluso en los momentos incómodos.
No siempre es fácil gestionar la parte invisible de este trabajo (la emocional, la logística, la humana), y tener compañeros que lo comprenden y lo explican con respeto marca la diferencia.
Un abrazo enorme y gracias por cuidar el espacio.
Señoras, caballeros, criaturas del deseo:
El jueves me ha pasado algo curioso en una primera sesión.
Él venía convencido de que era sumiso. Me lo repitió varias veces: “a mí lo que me excita es obedecer”.
Así que jugamos a eso. Pero mientras avanzaba la sesión, no podía evitar pensar que, en realidad, ese supuesto “sumiso” estaba mandando muchísimo.
Marcaba el ritmo, pedía, guiaba con su cuerpo…
Y me dejó pensando.
¿De verdad mandan los que ordenan, o el verdadero poder está en quien se entrega?
¿Los obedientes son los que mandan de verdad, porque eligen a quién rendirse y hasta dónde?
¿O quizá, como todo en el deseo, los roles se invierten sin previo aviso y nadie sabe muy bien quién tiene el control?
No lo sé. Pero me encanta cuando alguien me hace salir de la sesión con más preguntas que respuestas.
¿Vosotros qué pensáis…, quién manda realmente cuando el cuerpo ya no obedece a nadie?
Os leo por aquí o bien os escucho en consulta. 
Muchos besos.